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10 de enero de 2014

De frente al mar [TakaNoo / HikaNoo / Drabble]

Hola Manola. Tan poco tiempo... ¡OMG! ¡Es un milagro!
En fin, creo que tengo creatividad estos días, aunque hoy me dió una guía Akane, pero luego el resto fue mío. (Este coso está raro y se me va para abajo la línea. Estúpido blogger ;3; ) En fin esta cosa me está desesperando así que la voy a hacer corta... Este fic es dedicado a Giuly~ Que me lo pidió y con mucho amor se lo hice. Intentaré cumplir con otros pedidos enseguida :D Los quiero  ♥




DE FRENTE AL MAR

Y desde el alta mar que besa tu cuerpo hoy calmo, yo dudo de continuo entre la tierra que me atrapa, el aire que me lleva, y el agua que me llama. Te digo: “espérame, dile a tus peces y a tus algas, a tus misterios insondables, a tus enigmas manifiestos, que estoy preparando mi camino para el último buceo”. Y una brisa suave y vaporosa acaricia tenue mis mejillas...

          Aún si pudiese explicar cuándo te hiciste especial para mí, no hallaría respuesta. Entre las olas te conocí con tu forma de ser algo infantil, con tu bobería continua y tu sonrisa que ilumina tanto como el sol que llena las aguas de brillo cada verano. Quizá esté siendo demasiado poético pero es así lo que me haces sentir. Siempre dije que el mar era mi amor, el lugar donde podía sentirme tranquilo. Ahora siento que si pudiese estar contigo entre mis brazos ahí sería el lugar más seguro y tranquilo para mí. Te tenía entre aquellas olas más no en mis brazos. Sólo sentía el calor de tu mano, que se unía a la mía para no separarnos en aquel camino tan fantástico en  los cuales los colares y los peses parecían amarte tanto como yo. De repente los cardúmenes se acercaban a nosotros y no huían de ti, tanto te amaban que los peces dejaban que los tomaras en tus manos y les hablaras suavemente. Casi como yo, que amaría tenerte entre mis brazos y hablarte dulcemente, tanto como ellos querrían hacerlo para devolverte el gesto.
          “Ah, quisiera ser un pez” —pensaba día tras día cuando te veía hacerlo.
          Al salir del agua nos quitábamos parte del traje y saludando a nuestro profesor de buceo íbamos hacia la orilla y charlábamos hasta entrada la noche, viendo el atardecer iluminar la playa. Perfecto momento, perfecto para besarte. Suspiré acercándome levemente y al girar tu cara me sonreíste al verme mirándote. Incliné la cabeza sin embargo volviste a girar hacia el frente haciéndome suspirar frustrado. Seguro me habías rechazado, pero te sentí reír y me sorprendí.
          — Cada atardecer Submarine-kun —así me decías— suspira mucho. —Reíste— ¿Qué sucede? ¿Algo te preocupa? —te miré sin fingir mi sorpresa. ¿Lo preguntabas en serio? ¿¡No te dabas cuenta!?
          — ¿Ah? —solté sin poderlo evitar y asentí.
          — ¿Entonces por qué no hacemos algo? ¡Vayamos a beber! —sonreí, al menos eso significaba que te gustaba estar conmigo. Quizá solo eras un poco despistado— ¡Esa sonrisa me gusta Submarine-kun! —reíste.
          — ¡Deja de decirme así que la gente nos mira raro! Si lo continúas haciendo… —me levanté para señalarte con un dedo— ¡te diré Ariel-chan como La Sirenita! —intenté sonar serio pero estallé en risas.
          — ¡Imposible! —reíste suavemente levantándote y comenzando a caminar por la arena.
          — ¿A dónde vamos? —te pregunté.
          — ¡Tú déjate guiar por Ariel-chan! —bromeaste.
          “Iría a donde sea por ti” —pensé.

Momentos después llegamos a un parador, entraste saludando al barman que estaba preparando tragos para la gente que disfrutaba de una noche estrellada en la playa. Él te sonrió suavemente y te sentaste en la barra seguido por mí.
           — ¡Hi~ka~ru-chan~! —Jugaste con las sílabas de su nombre— Te presento a Takaki-kun… “Submarine-kun” —aclaraste cuando notaste la duda en sus ojos. La cara del castaño se puso tensa. No entendí por qué pero comencé a sentirme incómodo al ver su mirada clavada en la mía como retándome a algo.
          — Hola…—moví mi cabeza para saludarlo, inclinándola.
          — Un placer. —fue lo único que dijo y se retiró a hacer tragos.
          — ¿Siempre es tan seco? —te pregunté en voz baja cerca de tu oído y te encogiste de hombros tampoco comprendiendo el por qué— Voy al baño, ya regreso —te dije y me fui intentando buscar el sitio que correspondiese a aquel lugar. Cuando lo encontré entré encontrándome acorralado entre la pared y…
          — ¿Hikaru-san? —le pregunté.
          — Para ti Yaotome —dijo algo seco— Seré claro y conciso: estoy enamorado de él y noto en tus ojos que también lo estás tú. Sólo quiero aclararte que lucharé por él —puso un dedo en mi pecho y lo subió hasta mis labios arrastrándolo —. No dudaré en usar mis mejores armas —me dijo y se alejó dejándome atónito contra la pared. ¡¿Qué demonios?!
                Aquello me había dejado paralizado.
¿Armas? ¿Estaba loco o qué? —pensé y decidí regresar a la barra. No quería dejarte solo por mucho tiempo. Lo conocías pero eso no me daba seguridad de que no fuese a hacerte daño.
                Entre la preocupación que tenía y las miradas de Yaotome, que no dejaban de perseguirme, las copas fueron pasando casi como agua por mi garganta. No dejaba de reírme y de insinuarme hacia ti, lo cual hacía las miradas de Yaotome aún más insistentes y furiosas. En el estado de ebriedad en el que me encontraba, ya no podía siquiera darme cuenta de ello y no dejaba de besarte la mejilla, de sonreírte, y acariciarte las manos. Sólo agachabas la mirada algo sonrojado, sin saber que hacer más que reír.
                — Creo que es mejor que te lleve a casa Takaki-kun —me dijiste tomándome de los hombros para levantarme del asiento y comenzar a llevarme—… Te debo lo de hoy Hikaru-chan…—le dijiste y él gruñó molesto pero hizo una seña con la mano de que todo estaba bien.
                En ese momento me llevaste caminando hacia la playa riéndote de mi torpeza, hasta que mientras nos caíamos en un paso en falso, el sol empezaba a asomarse.
                Te tomé por la cintura al encontrarte debajo de mí. La valentía afloraba en mí gracias a la bebida y yo… te besé. Cerraste tus ojos y correspondiste el gesto suavemente. Ahí fue cuando me di cuenta de que indudablemente yo también te gustaba y por eso te hacías el tonto. Sonreí dulce hasta que sentí algo que me sacaba de encima de ti y me apuntaba con una navaja. Escuché un grito tuyo cuando esa navaja rozó mi cara, haciendo que mi mejilla brotara una pequeña marca de sangre. Gruñí un poco por el dolor.
                — Él es mío —dijo el castaño— ¿¡Me escuchas!? —gritó dirigiéndose a ti.
                — ¡No te le acerques! —grité en tu defensa, pero no me escuchó y acercó la navaja a tu yugular.
                — ¡Detente! —le dijiste con un hilo de voz— ¡Hikaru detente! —gritaste ahora cuando él presionó el filo contra tu garganta.
                Me tiré sobre este y le quité la navaja de tu garganta, pero aún la navaja tomada por la mano de éste acabó enterrada en su pecho. Haciéndolo caer sobre ti. Horrorizado cerraste tus ojos gritando y yo volteé el cuerpo de este para retirarte de allí y tomarte con mis manos para irnos de allí.

Ahora la playa huele a tiburones destrozados.
Ahora la playa me está trayendo sabor a muerte.
Ahora la playa se ha manchado de carne y rojo...


                Tiempo después estuviste en mi casa. No querías estar solo. Tenías pesadillas constantes con aquello, e incluso enfermaste. Y siempre estuve allí contigo. Las únicas veces que parecías ser el mismo de antes eran cuando salíamos a bucear.
El mar a ti también te daba calma. El mar también te acobijaba. Los peces aún te abrazaban. La diferencia era que ahora tú, te dejabas proteger por ellos. Y yo… yo te abrazaba entre mis brazos para ya no dejarte ir.

No quería que te hundieras para ya no regresar.
No quería dejarte en la profundidad de los recuerdos.
Sin embargo un día simplemente, te dejé ir. En aquel mar.
Que salado, se unió con mis lágrimas.

26 de octubre de 2011

Zutto [TakaNoo / Drabble]

: Tengo sed D:
: Haru natsu aki fuyu ~ KAT-TUN ♥
: En la cama




Nombre: Zutto
Autora: Uebo Hime :3
Pareja: TakaNoo
Formato: Drabble (622 palabras)




Dedicado a Lola ♥ Te quieroooo ♥



ZUTTO




Fumaba con necesidad observándolo estudiar. Se sentía ansioso mirándolo y no entendía bien por qué. Apagó el cigarro que se había consumido y a los segundos tanteó el bolsillo de su chaqueta de cuero para tomar otro. Lo prendió y comenzó a fumar de nuevo.

Se sentía raro. Le resultaba inquietante la forma de ser de la persona a la que observaba. Tan misterioso, tan extrañamente atrayente.
Lo observó acomodarse los lentes y apretar más la regla contra la hoja para que la misma no se desviara.
Lo veía hacer lo mismo día tras día pero aquello no lo aburría, muy por el contrario, le generaba ansiedad.


Por otro lado, el menor se sintió observado. Sentía una mirada fija en su nuca, debido a aquello se rascó la misma unos instantes y se volteó a penas, disimulando, para ver quién lo observaba.

Era aquel chico malo, que se metía en peleas y demases, pero que en realidad en la clase no molestaba, siempre estaba sentado tranquilo y muy por el contrario a lo que parecía, hacía sus tareas y estudiaba para los exámenes.

Volvió a sus hojas e intentó volver a concentrarse pero ya no pudo. Suspiró y guardó sus cosas para levantarse y retirarse del salón.
Dejó sus cosas en el casillero y fue hacia el baño.

Se quitó los anteojos dejándolos a un lado y se mojó la cara. Pero cuando iba a tomarlos una mano los agarró antes que él.

¿Quién eres? dijo sin poder ver de quién se trataba. Escuchó sus anteojos caer al piso, pero no escuchó ruido de vidrios por lo cual supuso no se habían roto.
Pero no tuvo tiempo de reaccionar para agarrarlos, debido a que lo habían agarrado a él y lo habían empujado hasta dentro de uno de los cubículos. ¡¿Qué haces?! ¡¿Quién eres?! casi gritó desesperado.

Aquella persona luego de meterlo allí, salió y trabó la puerta. Agarró una manguera del baño y la colocó por arriba de la puerta, abriéndola y dejando el agua correr sobre el chico.
Este comenzó a golpear la puerta, pero aquella persona ya se había ido.

El chico que lo había estado observando se encontraba fuera con los auriculares en las orejas escuchando música. Aunque muy dentro suyo sólo estaba allí esperándolo. Para mirarlo, y calmar un poco aquella ansiedad que le estrujaba el corazón.

Al pasar los minutos y notar que nadie salía, se preocupó y guardó los auriculares para entrar al baño.
Lo primero que vio fueron sus anteojos en el suelo y la puerta trabada, levantó los lentes. Luego escuchó su llanto.

¿Inoo? preguntó y sintió que la persona lloraba más fuerte. Cerró la manguera y abrió la puerta con esfuerzo. Se metió dentro y le levantó la cabeza que se hallaba baja debido a su tristeza ¿Estás bien? le preguntó y este negó rápidamente mientras el mayor le colocaba sus lentes.
Takaki~kun~ tengo frío dijo simplemente abrazándose a sí mismo.

El mayor se quitó la chaqueta, le abrió la camisa y se la quitó pasándole por los hombros luego su chaqueta de cuero. Le cerró el cierre de la misma y lo abrazó levemente.

¿Por qué me observas desde lejos? ¿Por qué no me miras de cerca? le preguntó de repente el más indefenso ¿Por qué no aprovechas que me tienes delante ahora?
Porque eso significaría besarte y no quiero que huyas le dijo en un murmuro.
¿Por qué huiría de la persona que acaba de rescatarme? dijo con una sonrisa lo cual hizo que el mayor se separara, lo mirara a los ojos, le sacara los lentes y le diera un beso suave.
Desde ahora te miraré siempre a los ojos dijo Yuya y volvió a besarlo.

Siempre.



 
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