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5 de enero de 2014

I want to be with you forever [TakaChii / Drabble]

 
Hola, tanto tiempo. Podría decirse que pasó CASI un año. Esa fea sensación de imposibilidad a la hora de escribir no es algo de lo que pueda estar orgullosa. Pero segun el horóscopo, el 2014 viene lleno de inspiración para los escorpianos como yo. Espero que se cumpla, al menos por ahora parece ser posible, poco a poco recuperar mis deseos de escribir. En fin, no quiero hacerlo muy largo porque ni se deben acordar de mí(?), de hecho casi que ni yo recuerdo mi nombre, pero traje un humilde fic.
Este humilde fic es para Marian♥ Holi~ Acá Ago cumpliendo tu deseo de año nuevo unos 5 días después~ Espero que te guste... aunque sea corto como siempre :D  








I WANT TO BE WITH YOU FOREVER



¿Qué haces cuando te sientes solo?
¿Qué haces cuando no puedes aferrarte a nada?
... ¿cuándo sientes que todo se escapa de entre tus dedos…
cuando nadie se queda a tu lado para decirte “Todo irá bien”?

Él, pequeño e infantil. Así lo describo porque así es: un niño. Llegó porque estaba solo y me acobijó con sus sonrisas, lo contrario a la lo esperado. Se suponía que debía ser yo quien lo resguardara, quien lo protegiera, sin embargo él… había volteado mi mundo. Simplemente él me había hecho crecer.
El día que llegó, lo que menos quería era estar a su lado. Quería que se lo llevaran lejos. ¿Por qué yo debía de cuidar a un pequeño niño de once años si no siquiera podía cuidarme a mí mismo lo suficiente como para no meterme en problemas y acabar con la cara ensangrentada? Si no podía siquiera ir a la universidad o conseguir un empleo. ¿Cómo demonios iba a cuidarlo?
“Debes crecer Yuya. Tómalo como un reto, como una pelea contra ti mismo”.
Las palabras de mi madre fueron esas y ahora que lo pienso, tenía mucha razón. Fue una lucha contra mí mismo. Una lucha que pude enfrentar. Sin embargo… en este mismo instante, me encontraba en una situación demasiado extraña y placentera con un… niño.
— Ah… Yuya niichan… —gimoteó en mi oído.
— Deja de decirme de esa forma por favor…—susurré. Si me llamaba una vez más de aquella forma no iba a poder separarme de su cuerpo que temblaba debajo del mío. Comencé a alejarme pero sus pequeñas manos se aferraron a mi camisa a medio abrir.
— Yuya niichan… no es mi hermano, pero…. Me protege como si fuera… Ah…—no pudo continuar y sus ojos se apretaron con fuerza cuando mi boca fue directo a uno de sus botones rosados sin poderse contener.
“¡Yuya! ¡Eres un perverso!”—escuchaba a mi madre en mi mente cuando mi respiración comenzaba a hacerse más pesada.
— Chinen…—susurré siendo incapaz de mantener distancia de ese pequeño cuerpo, que era tan pequeño e inexperto, que se ponía en posición fetal ocultando su desnudez pero que cuando me distanciaba me atrapaba con su manos para que no dejara de darle placer.
Sentí algo húmedo rozar mi pantalón y miré hacia allí encontrándome con su pequeño miembro erguido y húmedo y lo tomé en mis manos.
— Yuya….-susurró abriendo sus ojos en cuanto le toqué y ahí supe, que él quería esto tanto como yo.
— Pequeño…—por primera vez el beso en los labios que le estaba dando no era un simple roce de cariño era un beso de amor, en el que el pequeño, tan excitado como estaba sin comprender bien qué sucedía con su cuerpo, entreabrió los labios buscando con su lengua la mía y eso me obligó a cerrar los ojos. Lo quería. Él me había rescatado a mí, no yo a él.
El pequeño se aferraba a mi camisa y se escondía en mi cuello mientras comenzaba a hacerlo mío. Mientras comenzaba ese vaivén de sensaciones en el que él pensando que me enojaría, sólo cerraba los ojos fuerte dejando escapar pequeños gemidos, aunque seguramente quería gritar. Separé al pequeño de mí cuello para poder mirarlo.
— Si necesitas, gritar, llorar… hazlo. Sé que duele pequeño… lo siento —le dije sinceramente aunque en realidad las ganas de acabar dentro de ese pequeño cuerpo estrujaban mi ser.
Él sólo asintió gimiendo con fuerza, dejando escapar pequeñas lágrimas de dolor hasta que simplemente desaparecieron entre mis labios.
Yo también me sentía sólo. Necesitaba amar, y él llegó.  Si tuviese la oportunidad de volver hacia atrás, probablemente todo sería igual. Para no estar solo, lo necesito a él. Entre mis brazos mientras hacemos el amor, por más perverso que suene. Es lo que me mantiene vivo. Lo que nos mantiene vivos, a ambos.

Buscas en la cama alguien que acaricie tu cabello,
alguien que te sonría. Alguien que…. simplemente te quiera.

11 de julio de 2012

Iniciación [TakaChii / One Shot]

: Lo he terminado al fin.
: Sin documentos ~ Los Rodríguez
: Me duele mucho el cuello T.T





Nombre: Iniciación
Autora: Uebo Hime
Pareja: TakaChii
Formato: Oneshot (1254 palabras)


Bien, hace MESES que lo estoy pensando. Desde febrero mínimo. Pero bueno, no quería salir no quería. Dedicado a Meli y a Mariana♥ 
Ya~ Los dejo con el fic (:


INICIACION





¿Iniciación? —escuchó lo que una chica decía a la lejanía y se acercó a escuchar.
— Cuenta la historia de que en la Universidad de Tokio, a los chicos que parecen niñas, los “inician” —al escuchar aquello el pequeño dejó escapar un suspiro.
— ¡Pero qué tonterías dices Ayumi! —le dijo un niño regordete con cara de niñita— ¿Lo has sacado de un manga yaoi? —rió el gordito.
— ¡No son tonterías! —exclamó— Tienes suerte de que no has entrado, pero… —miró al recién llegado— él no corre la misma suerte —el recién llegado rió nervioso y le restó importancia con una mano.
— ¡Deja de leer mangas, ¿quieres?! —rió de nuevo intentando olvidarse de lo dicho y se volvió a su asiento. Quedaba poco para terminar el semestre y pronto comenzaría la universidad.




Debería haberla escuchado —dijo cuando se vio a sí mismo encadenado en las alturas. En realidad no era tan alto pero al ser bajito sus pies no llegaban al piso. Se sintió desnudo, y sí que lo estaba. Su cara se puso toda roja en cuanto un senpai se acercó a su cara para mirarle.
— Eres hermosa princesita —le dijo y acto seguido tomó el miembro del menor entre una de sus manos apretándolo, aquello inesperadamente le hizo jadear— Um… ¿eres juguetona bonita? —le preguntó y soltó una risa.
Takaki~senpai —jadeó cuando este volvió a apretar su miembro.
Veo que me conoces muñequita…—dejó escapar una risita— ¿Han visto? ¡Me conoce! —le dijo a sus súbitos Yabu y Yaotome, los cuales rieron— ¿Sabes princesita? Me gustaría jugar al golf contigo…
— ¿Golf? —jadeó el menor en cuando Takaki soltó su miembro para agarrar algo que Yaotome le alcanzaba.
— ¿Sabes jugar? —le preguntó Yuya.
N-nunca he jugado… —contestó.
¡Tenemos a un virgen de hoyo aquí! —exclamó el pelirrojo y sus amigos rieron. Aquella frase no le había gustado nada al menor. Comenzó a sudar¿Ves esto? —le preguntó mostrándole unas bolas chinas bien cerca de la cara— Bien, jugaremos al golf con ellas —rió maléficamente y se dirigió detrás de su cuerpo.
Son muy grandes —murmuró el pequeño asustado.
— Si no lo fuesen perdería la gracia, y no te preocupes… usaré “lubricante” —le dijo en el oído y en aquel momento sintió el ruido de un cierre bajarse y a continuación gemidos. Giró la cabeza y se encontró con el mayor gimiendo en su oídoLa entrada de Chinen-kun se ve apetitosa desde aquí…—le dijo Yuya mientras se masturbaba con una mano y con la otra lo masturbaba al menor.
Aunque no quisiera no pudo evitar gemir. Su senpai le atraía: lo malo que era, la forma de hablar, que le llamara “princesita” le calentaba. Eso no debía ser lo correcto… debería estar intentado zafarse de aquellas cadenas que le lastimaban las muñecas, sin embargo gemía como una gata en celo.
A la muñequita le gusta —jadeó el mayor en su oído y los otros dos salieron por la puerta cuando este les hizo señas de que podían irse— Te daré más muñequita —le dijo y en cuanto sintió que estaba por acabar, se acercó y soltando el miembro del menor, usó su mano libre para abrir las nalgas del menor y acabar en su entrada “lubricando” la zona de aquella forma. Pasó su dedo por su entrada pringándose  con su semilla y se acercó luego a verle la cara al menor para recorrer su cara con aquel fluidoLame bebé —le dijo y este obedeció— Buena niña~
Jadeó al hacerlo. El sabor del mayor era exquisito.
Más —jadeó luego de lamer.
— ¿Ya? Bien, lo pides, lo tienes —sonrió de lado y se dirigió a sus espaldas de nuevo. Tomo el inicio de la primera bola en sus manos y comenzó a meterla por la cavidad del menor. Este apretó sus dientes y ojos. Dolía, dolía mucho, pero cuando por fin la primera entró se sintió aliviado pero oprimido¿Listo para la segunda princesa? —le dijo y luego comenzó a meter la segunda provocándole esta vez menos dolor y haciendo que algunos gemidos se escaparan de sus labios.
— Ah-agh —soltó en una queja seguido de un débil gemido.
¿Prometes que si te suelto no te escaparás? —le preguntó el mayor mirándole mientras mordía su labio.
— Lo prometo, ya suélteme senpai —le pidió y este accedió quitándole las cadenas y echándolo de rodillas al piso, soltó un quejido.
— Chúpamela —le exigió empujando su cabeza contra su de nuevo erguido miembro. Este no pudo más que obedecer en el mismo momento en que su senpai tocada un botón en un comando en su mano que hizo su trasero vibrar con intensidad haciéndole gemir contra su miembro.
¿Qué tiene eso que me metiste? —jadeó contra su miembro mientras procedía a chuparle.
— ¿Acaso no es obvio? —detuvo lo que el menor hacía y le ató las manos detrás de su cintura con una soga bien fuerte— Así es más seguro que no escapes hermosa…—se agachó y sin cuidado tomó el miembro del menor que se encontraba erguido y soltando pre-semen, y le colocó un anillo peneanoVeamos cuánto puede la señorita resistir el orgasmo sin colapsar~
— Dolerá —le dijo sintiendo lo ajustado en su miembro.
El dolor es placer —le contestó simplemente y llevó su boca de nuevo sobre su miembro¡Chupa!
El menor procedió a chuparle el miembro mientras su culo vibraba arrancándole gemidos ya que aquella bola golpeaba levemente en cada movimiento contra su próstata. Los gemidos del mayor eran más leves pero se mostraba en su cara que moría de placer por lo que hacía el chico. Al parecer ese pequeñito tenía una forma muy particular de saborear el suculento chupetín que el mayor tenía por miembro.
De un momento a otro estalló sobre la cara del menor, manchándole además el cabello. Rió suavemente sintiendo un gran gemido salir de la boca del menor al sentirle, y al mirar hacia abajo notó el miembro del menor palpitante y rojo.
¿Aún  no Chinen-kun? —preguntó volviendo a reír mientras sonreía de lado mientras soltaba la cuerda Yo creo estar listo para otro orgasmo… pero primero… —se acercó a su cara y lamió por completo su propio semen de la cara del menor, tomando total atención en la parte de sus labios y mentón.
En cuanto terminó con aquello se dirigió a la espalda del menor quitando con un poco de brusquedad aquellas bolas chinas del interior del menor.
En cuanto lo hizo ingresó su pene, otra vez erguido,  dentro suyo. Al parece el menor no tenía que hacer más que jadear para excitarle ya que había tenido dos orgasmos y volvía a erguirse sin casi hacer nada. Esta muñequita, sería su juguete favorito.
A ver si la linda damita estalla de una vez —dijo. En cuando comenzó los vaivenes el menor no pudo dejar de chillar, realmente le dolía el miembro, de todas formas se sentía en el cielo con aquellas estocadas que no dejaban de golpear su próstata una y otra vez.
Más, más senpai —le dijo entre gemidos fuertes y agudos el menor sin poder si quiera contenerse — Deme más Takaki-senpai —le exigió.
En cuanto las estocadas se hicieron más rápidas el menor no pudo contenerse y explotó largando su semilla en su estómago y manchando sus piernas por las que el líquido cayó. El orgasmo había sido perfecto debido al anillo que le ajustaba en el lugar justo alargando su eyaculación. Takaki acabó en ese mismo momento, completamente excitado.
Este es sólo el inicio Chinen-kun… sólo el inicio —dijo en su oído haciéndole temblar.

12 de mayo de 2012

Umi no Hi [TakaChii / Drabble]

: FAIL, absolutamente FAIL
: Nada e.e
: Cuello... doler.




Nombre: Umi no Hi (Día del mar)
Autora: Uebo Hime
Pareja: TakaChii
Formato: Drabble (471 palabras)




Bien, es muy fail... Demasiado, así que no se ilusionen con leer algo espectacular D: En fin, disfrútenlo si pueden y por si no saben como el título lo expresa "umi" significa "mar".  Ahora sí, gracias por leer.





UMI NO HI


 El color azul del mar, lo llenaba de tranquilidad. Así igual el chocar de las olas contra la costa. El inmenso umi lo hacía sentir tan pequeño, tan vulnerable... pero a la vez lo llenaba de paz.
El color del mar le recordaba a él. Ese desespero por llevar a su paso todo, pero al chocar contra la costa simplemente regresaba todo hacia él.

Él era así, como el mar. Siempre corriendo, llevándose todo por delante, pero al chocar contra los problemas simplemente regresaba, pidiendo ayuda, aferrándose a sus brazos.
Supongo que la edad del otro, tendría mucho que ver con aquello.
Adolescente, todavía un adolescente. Le faltaban 2 para los 20 aún. Sin embargo él no era tan diferente.

Tenía 22 sin embargo parecía un niño. Parecía ponerse a su altura.
Pero es que quería estar allí. Siempre a su lado, tomarle la mano y... ¡Quería hacer todo con él! Reír, llorar, bromear, soñar, sentir... amar.

Suspiró contemplando el azulado mar.


— Yuuyan… ese día en el mar... ¿lo recuerdas? —le preguntó con lágrimas en los ojos.
— Sí, lo recuerdo como si fuera ayer… —le sonrió limpiando sus lágrimas— El inmenso mar nos rodeaba, caíste con una ola sobre el arena y caí sobre ti. Nos besamos y me dijiste: “¡Por favor, sé mi novio!” —sonrió— ¿Por qué lloras por algo que es feliz? —preguntó curioso.
— Si umi-sama algún día me arrastra hacia dentro… ¿vendrías conmigo? —dijo hipando el más chico mientras un mechón de cabello caía de su cabeza casi enteramente, detalle que el otro no tomó en cuenta en aquel entonces.
— Claro que sí Yuri… prometo ir donde tú vayas —sonrió el más grande mirando el enorme mar.

Ese día en la noche el cuerpo del menor fue arrastrado por la fría corriente de agua de umi-sama, acabando con la pena que tenía por aquella enfermedad que lo destruía poco a poco. Sin embargo el mayor no lo notó hasta el día siguiente cuando se encontró el cuerpo en el medio del mar, frío, blanco, apagado… muerto.

Se enteró del infierno que Yuri vivía sin él saber nada, se enteró que el cáncer lo consumía y se reprochó el no haber podido hacer nada.
Le agradeció las sonrisas, las risas… todo aquello tan diferente a lo que lo invadía.
No pudo entender cómo podía mostrarle que todo estaba bien, sin que realmente se le notara en la cara.
Unas horas después a enterarse llegó a donde ahora se encontraba. Recordando, llorando.
Y simplemente se dejó llevar.

Se adentró a ese mar calmado que lo llevaría hacia el amor.
Hacia su amor.

Umi-sama déjame ser como tú también… Ya no tengo nada que arrastrar a mi paso, simplemente quiero regresar a él —murmuró cuando el agua simplemente invadió sus pulmones y lo llevó con su pequeño amor.

15 de enero de 2012

Mamoritai Introducción [TakaChii / Serial]

: Dormida (?
: El teclado
: En la casa de mi besto ♥









Nombre: Mamoritai
Autora: Uebo Hime & YuukiNii
Pareja: TakaChii
Formato: Serial

Este es un fic hecho en conjunto con Yuuki~sama ♥ El primer capitulo lo hice yo, y ella lo ha corregido. El segundo lo hará ella, y el tercero yo, y así sucesivamente (: Serán todos subidos acá (:
Se lo dedico a Meli~ que sé que ama el TakaChii ♥

MAMORITAI
INTRODUCCIÓN




Su espalda estaba perfectamente apoyada contra la del mayor. Su piel rozaba la suya haciéndolo suspirar entre sueños.
Había terminado de hacer el amor hacía unas horas y ahora reposaban, descansando.
El menor se encontraba dormido mientras que el otro simplemente acariciaba sus cabellos tarareando una suave melodía, aquella que siempre lo lograba hacer dormir.
Todo era paz. Hacía mucho que no respiraba con tanta tranquilidad. Siempre estaba apresado por el miedo de que su padre lo descubriera.
Luego de que muriera su madre se sintió sólo y comenzó a buscar consuelo. Hasta que lo encontró a él, que logró curar sus heridas, y enamorarlo de tal forma en que no pudo separarse ni un minuto de sus besos, de sus caricias, de los roces de sus pieles, de su aliento chocar contra su oído al hacer el amor.
Pero respiraba una paz inmensa porque su padre había salido un mes para trabajar fuera de la ciudad y lo había dejado sólo. O eso pensaba el hombre de mediana edad que lo había protegido aún más desde la partida de su madre.

Pero… todo pasó tan rápido, que no le dio tiempo a reaccionar.
Su padre de repente tiraba de la cama a su novio y comenzaba a golpearlo sin compasión.
No sabía qué hacer. Titubeó en qué decirle. No entendía qué estaba pasando y tampoco quería hacerlo.
Simplemente veía como su padre golpeaba duramente al mayor y como de repente tomaba algo de su costado para darle con más fuerza.

Hasta que logró dejar escapar palabras.

— ¡Suéltalo por favor! —Le dijo el pequeño a su padre que no dejaba de golpear al chico de mayor edad con un bate de beisbol— ¡Papá! ¡Deja de pegarle! —suplicó entre medio de lágrimas pero su padre no dejaba de ejercer violencia sobre el castaño.
— ¡Eres un depravado! ¡Arrastrar a mi hijo a ese mundo perverso y horrible! ¡Ensuciar su cuerpo de aquella forma! ¡Mereces morir! ¡Maldito! —dijo el hombre mientras seguía con aquellos golpes que hacían gimotear de dolor al chico que los recibía.
— ¡Deja a Yuuyan! —gritó el pequeño tirando de los brazos de su padre para que se detuviera.
— ¿Yuuyan? ¿Así le dices en la cama? —le preguntó su padre mientras miraba el cuerpo desnudo del menor— ¿Así le dices mientras te pervierte?
— ¡Nadie me ha pervertido! ¡Nos amamos! —gritó el pequeño.
— ¡El amor no existe si no es entre hombre y mujer! —dijo su padre mirando feo a los ojos al “impuro” que golpeaba sin piedad.

Pero nada. Nada detuvo los golpes.
Salió corriendo por el pasillo de la casa. Desesperado al no saber que hacer para que se detuviera, sujetó fuertemente su cabeza mientras sus ojos tan abiertos como nunca lo habían estado miraban el piso, y arrugaba su frente cada vez que escuchaba como el bate daba contra el cuerpo.
Entró a la habitación de su padre y en un arranque de desesperación abrió un pequeño cajón. Cuando volvió sólo se escuchó el ensordecedor sonido del disparo de aquella arma.



¡Qué había hecho! No podía ser posible…



La secuencia de los hechos ocurrió lentamente frente a sus ojos. El bate fue lo primero que cayó a un costado del cuerpo de su novio, el tambaleante hombre volteó mirándole directamente a los ojos antes de caer al piso, saliendo un hilillo de sangre por su comisura izquierda. Borbotones de sangre comenzaron a salir por sobre y debajo del cuerpo, manchando el piso rápidamente.

Al menor le temblaron las manos.
El arma cayó también. Se miró las mano que antes sostenían el arma como intentando no creer en lo que ellas habían hecho, algo que ya no tenía vuelta atrás.
Impulsivo. Se sentía repugnante. Triste. Desesperó. Tenía miedo.
Cómo…. ¿cómo podía haber hecho algo así?



El sonido del disparo no dejaba de hacer eco en su cabeza.

Las lágrimas no caían. No podía soltarlas. Estaba en shock.
— P-papá —murmuró y en ese instante el mayor se levantó del piso, aunque le costaba moverse y estaba todo magullado, para abrazarlo a lo que el más chico se escondió en su cuello. Y ahí fue cuando ya no pudo más, estalló en llanto con las manos aún temblorosas en los brazos del mayor que lo arrullaban.
— Tranquilo —intentó hacer algo por él aunque sabía que no serviría. Luego de eso una idea loca pasó por su mente y no dudó en concretarla. Era lo mejor para él. No podía permitir que lo culparan. En lo absoluto Yuri podría sufrir de esa forma.

Se separó levemente ante la atenta mirada del menor que lo buscaba porque no quería separarse. Tomó un pañuelo de un cajón y tomó el arma con ella, limpiándola perfectamente. Dejó el arma a un lado y luego guardó aquel paño en su bolsillo. Tomó el arma entre sus manos con posición de disparo para que sus huellas quedaran marcadas en la misma.

En su mente sólo se repetía que lo mejor era alejar al menor de todo sufrimiento. Ya tenía demasiado con lo que seguramente se había arrepentido de hacer. Siempre tan impulsivo —pensó.

Lo acercó a la cama y lo sentó de espaldas al cadáver para tomar unos paños y limpiar su propio cuerpo de las manchas de sangre. Esos paños luego los tiró por el retrete del pequeño baño en la habitación del menor junto con el otro paño que se encontraba en su bolsillo.
Lo vistió con la ropa del día anterior y lo despeinó un poco. Se vistió él también y luego le habló:

— Yuri —murmuró y el menor lo miró aún en transe—. Llama a la policía —le dijo y el menor reflejó miedo en sus ojos—. Tranquilo, estarás bien —mostró una sonrisa tranquilizadora y lo tomó por los hombros para que tomara el teléfono y llamara—. Diles que lo han matado, por nada del mundo te eches la culpa, ¿de acuerdo?

El menor todavía tembloroso, marcó el número y esperó que atendieran, lo cual fue casi inmediatamente.
Su voz no salía pero el mayor lo empujó para que hablara.

— H-han ma-mata-do a mi pa-padre —gimoteó entre lágrimas. El mayor sonrió, tenía miedo. La voz del menor estaba impregnada en miedo.
— Yo te protegeré —le dijo al oído cuando cortó la comunicación—. Siempre —le dijo y se agachó quedando a su altura para mirarlo a aquellos ojos impregnados de tristeza y le besó los labios suavemente—. Debo irme, pero no te olvides de esto: volveré por ti —le sonrió levemente—. No te dejaré solo —besó su frente—. En cuanto pueda volveré y te seguiré protegiendo como ahora lo hago. Lo juro —le prometió tomando su meñique y el menor le dedicó una pequeña sonrisa, lo cual debido a la situación fue suficiente para él.

La sirena del coche de policía le anunciaron que era momento de irse. Besó una vez más sus labios en un beso casto y salió de la casa corriendo tan rápido como las piernas le dieron.
Tan rápido que pensó que moriría en el intento. Intentaría no ser atrapado. Debía volver con él así tuviese que estar prófugo por años.
Lo tomaría en brazos y escaparían juntos.
Como en esas películas que ambos tanto amaban y disfrutaban juntos las noches de invierno en su apartamento. Esas en las que al finalizar el menor se encontraba llorando, odiando que el prófugo nunca más pudiera ver a su amada y él lo consolaba diciéndole: “Tranquilo sólo es una película”. Tanto le gustaría poder decir ahora mismo aquellas palabras.
Pero se vio atrapado en una calle sin salida y no pudo más que suspirar resignado.
No tenía escapatoria. No era tan hábil como para saltar el muro que tenía enfrente y los policías estaban corriendo en dirección a allí.
Teniéndolo acorralado en minutos. Teniéndolo esposado a los instantes.
Teniéndolo preso de un asesinato que sólo se trataba de amor.

De protección.





21 de septiembre de 2011

Have you ever seen the rain? [TakaChii / Oneshot]

: Lo iba a subir mañana pero >.<
: Escuchando la tv~
: En mi pieza muerta de frío u.u




Nombre: Have you ever seen the rain?
Autora: Uebo Hime :3
Pareja: TakaChii
Formato: Oneshot (1321 palabras)


Dedicado a Luchys~ ♥ Espero que te guste MI Yuuyan bella~


HAVE YOU EVER SEEN THE RAIN ?



“Querido Yuri:
Me hubiese gustado despedirme de ti personalmente.
Pero simplemente no puedo.
Sería demasiado doloroso para mí.
No puedo tenerte cerca sabiendo que no me correspondes.
Me hace daño.
Cada vez que me sonríes se desmorona mi mundo.
Llegué a preguntarme incluso si aquellas sonrisas eran realmente sinceras.
Te amo Yuri, pero si no estás dispuesto a amarme, no puedo mantenerme a tu lado.
No quiero destruirme de a poco.
Yuya.”



Las lágrimas resbalaron por su cara. Empezó a reprocharse su negación. Se preguntó por qué era tan cabeza dura como para no aceptar que le quería, que le necesitaba, que lo deseaba. Se preguntó por qué había sido tan imbécil como para rechazar aquel beso dulce que el mayor le dio aquel día. Por no responder con un “yo también” a aquel te amo que le regaló.

Estúpido y mil veces estúpido.
Estúpido.
Estúpido.

Su mente no dejaba de reprocharle todo aquello. Sentía una opresión muy grande en su pecho. Temblaba de miedo. De miedo a perderlo. Temblaba de dolor. Temblaba de rabia. De rabia consigo mismo por ser tan… idiota.

La tinta de aquella carta se corrió con sus lágrimas. La apretó entre sus manos y salió a la calle corriendo. Si todavía no se había ido, había un solo lugar donde podría estar.
Quería decirle ‘no te vayas’, quería decirle ‘lo siento’, quería decirle ‘te amo’. Quería aferrarse a sus brazos y no soltarlo nunca.
Quería entregarse a él por completo, besarlo hasta que se le fueran las fuerzas. Sentirse un idiota enamorado. Sentir aquel placentero cosquilleo al sentir como sus pieles se rozaban.

Corrió hasta que se le agotó el aliento llegando a aquella plaza desierta, iluminada por apenas uno o dos faroles. La oscuridad reinaba, pero aquello no le impidió ver aquella sombra en la lejanía.

Takaki estaba allí, sentado en el pasto con su bolso de mano al lado. Lo observó desde lejos. Vio como se levantaba y comenzaba a caminar. Eso lo hizo correr hasta él.
Lo abrazó por la espalda, haciendo que este detuviese su paso, pegándose a su espalda. Llorando como un niño pequeño.

No te vayas murmuró. No me dejes. Siento ser tan idiota de no darme cuenta antes siguió murmurando mientras dejaba las lágrimas escapar—. Te amo —dijo sonriendo de lado aunque supo que Takaki no lo estaba observando. El mayor simplemente temblaba., estaba llorando también.
— Dime que no es mentira, dime que no es sólo para retenerme —dijo con apenas un hilo de voz.

Negó con la cabeza suavemente y se separó para girarlo para que lo observara. Lo miró a los ojos, se puso de puntas de pie para acercarse a sus labios y darle un pequeño beso. Volvió a dejar sus talones en el piso y lo miró a los ojos.

— Te amo —dijo sonriéndole dulcemente.

El mayor lo abrazó con fuerza. Tembló contra sus brazos, lo acobijó de la lluvia que comenzaba a golpear sus cabellos.
Se separó levemente y buscó sus labios. Lo besó, con dulzura, con el amor impregnado en él. Con sus sentimientos expresados en caricias, aquellas que ejercía sobre su cara. Aquellas que lo hacían reír bajito por la ternura que le causaba. Aquellas que Yuya sólo le brindaba a él.

La lluvia galopante los empapaba, pero aquello no les importaba. Estaban necesitados de afecto, necesitaban demostrarse todo aquello que sentían, trasmitirlo en actos. Necesitaban necesitarse.

Quiero que me ames murmuró el menor contra sus labios. Ámame aquí y ahora dijo mirándolo con ojos suplicantes.

El mayor lo miró con un brillo especial en sus ojos. Lo deseaba; pero más que carnalmente, deseaba poder demostrarle cuanto lo amaba con caricias, inundándole el cuerpo con besos. Haciéndolo jadear.

Se agachó llevándolo consigo hasta recostarlo en el húmedo y embarrado pasto. Aquella tierra mojada ensució sus ropas pero no les importó. Sólo se miraban a los ojos, ansiosos. Deseosos de conocerse por completo.

El mayor buscó sus labios y lo besó con suavidad. Acarició su cintura por debajo de su camiseta. La levantó suavemente, repartió caricias por su pecho. Se separó de su cuello y bajó con sus besos hasta su cuello. Lo besó dulcemente, haciéndolo reír debido a las cosquillas que al menor le provocaba.

Takaki lo miró a los ojos unos instantes y le quitó la camiseta por completo. Inició un camino de besos luego desde su mentón hacia su cuello, y luego bajó por su pecho hasta llegar a su cintura. La mordió suavemente, sin dejarle marcas. No era necesario puesto a que era sólo suyo.

Yuri giró por el pasto haciendo que Yuya quedara debajo de él. Lo besó apasionadamente y comenzó a desabrocharle la camisa rápidamente. Estaba ansioso, realmente ansioso.
La hizo resbalar por sus hombros pero no se la quitó. Sólo procedió a besarle toda la extensión de su pecho, morderlo suavemente así como el mayor había hecho con él.

Luego acarició su pecho con una de sus manos, embarrándolo debido a que la había apoyado contra el barro anteriormente.

Lo siento Takaki negó restándole importancia con una sonrisa.

El menor sonrió y volvió a apoderarse de sus labios, logrando que el mayor hiciera uso de ese beso para volver a girar y conseguir que Yuri volviese a estar debajo de sí.
Desabrochó su pantalón lentamente. Lo despojó de los mismos acariciando sus piernas con delicadeza mientras lo hacía.
Chinen gimió suavemente ante aquello. Yuya sonrió mirándolo; tenía los ojos cerrados y respiraba agitado temblando levemente. Yuri estaba experimentando un montón de sensaciones, y lo hacía con él. Eso lo llenaba de felicidad.

Yuri llevó sus manos al cinto de Takaki y lo despojó del mismo, para luego bajar sus pantalones hasta sus rodillas. Temblando levemente ansiosos, ambos quitaron la ropa interior del otro lentamente. Se besaron en los labios con ternura, suavemente, concentrados en sentir los pequeños roces de sus cuerpos desnudos. Gimieron en medio del beso al sentir como sus miembros se rozaban, y sonrieron por lo mismo.

Los dedos de Takaki irrumpieron en el interior del menor, llenándolo de barro, pero aquello no importó. El dolor que suavemente lo golpeó no le impidió gemir ansioso. Ese dolor no se comparaba en lo absoluto con el dolor que sintió al leer aquella carta… al sentir que lo perdía.
Poco tiempo después otro dedo ingresó en su interior, haciéndolo gruñir ante sus movimientos. Tenía miedo pero a la vez estaba ansioso. Ansioso de ser amado por él. Por el ser que más deseaba. El que más le quería.

Y de un momento a otro sintió como el miembro del mayor palpitaba suavemente contra su entrada, haciéndolo jadear. Poco a poco el mayor dejó que este entrara por la cavidad de Yuri. Notó como el menor temblaba y casi lloraba del dolor. Secó sus lagrimas con sus labios y le sonrió dándole seguridad.

No voy a lastimarte, lo juro le dijo Yuya.
Te amo Yuuyan le dijo abriendo los ojos levemente y sonriendo con un poco de esfuerzo.

El mayor le devolvió la sonrisa y procedió a moverse lentamente dentro del cuerpo de Chinen. Este poco a poco pudo sentirse en el cielo, su vista se nublaba de placer, y sentía que flotaba.
Los gemidos no dejaban de escaparse de su boca. Quería decirle de nuevo que lo amaba, pero nada más que aquellos sonidos salían de sus labios.

La lluvia galopante los mojaba por completo. Las embestidas se hacían más placenteras con aquel plus cristalino en sus pieles.

Se estaban amando, se estaban demostrando todo lo que habían guardado en sus interiores durante mucho tiempo.

Gracias por dejarme amarte bajo la lluvia” pensaron mientras se sentían en el cielo.

El cielo que en el momento en que respiraron con normalidad se despejó. Dando el inicio a una hermosa puesta de sol; dándole inicio a una nueva etapa, en la que juntos se amarían como el primer día.

 
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