
: Cansada de haber caminado :3
: Fight all night / She said ~ Johnny's Jr (Summary 2010)
: Esperando la cena~Nombre: Friendship / Love
Autora: Uebo Hime :3
Pareja: AriYama
Formato: 2 Drabbles (213 palabras y 368 palabras)
PRIMERA PARTE
FRIENDSHIP / LOVE
II.
LOVE
Me temblaba el cuerpo. Decidirme me había costado
mucho, y hacerlo parecía costarme el doble. Había estado días planeando el
momento, la situación, pero no me atrevía.
El helado que estaba comiendo se
empezaba a derretir y que la lengua de mi
amigo lamiese el helado que me encontraba comiendo me hizo poner más nervioso
aún.
Es qué… ¿no se da cuenta de lo tenso que estoy?
¡Evidentemente no Ryosuke!
Cuando giré la cabeza para
observarlo, él sonrió riendo por mi cara de sorpresa. En cambio yo sonreí
porque él; sin quererlo; me había dado la oportunidad perfecta.
— Tienes helado en la cara —dije
simplemente.
— ¿Dónde? —preguntó
limpiándose las comisuras.
— Aquí —me acerqué a su nariz y le di un beso para limpiarlo.
Noté que temblaba suavemente ante
aquel roce. Yo mismo me había perdido en
mi propia acción, tanto que cerré los ojos y bajé con el beso
a sus labios.
Presionando suavemente aquellos
labios y esperando una reacción de su parte.
— ¿Qué haces Yama~chan? —susurró, sin embargo en ningún momento se alejó.
— Te
beso —le contesté aquella obviedad—. Me
gustas —completé y sentí los labios de Daiki curvarse en
una sonrisa.
— Uhm —dijo
sonriendo—, tu también me gustas Ryo~chan —me contestó y comenzó a mover sus labios suavemente, besándome,
sintiéndome.
Nos besamos suavemente hasta que
Daiki sintió algo mojar su camisa.
— ¿Ah? — pudo
ver mi helado sobre su camisa— ¡Ryo~chan! —casi chilló.
— Ah! Gomen gomen! —dije riéndome aunque de todas formas me encontraba apenado.
— Ah~ No importa —sonrió—. Ya
tendrás tiempo de lavármela —me dijo sacándome la lengua.
— ¡Lávatela tu! —reí y puse cara
de ofendido.
— ¡El ofendido debería ser yo!
—rió Daiki y me abrazó para mancharme también.
— ¡Dai~chan! —chillé.
— Estamos a mano...
— ¡Tendrás que lavar mi camisa! —dije
imitándolo.
— ¡Lávatela tu! —dijo en
respuesta y ambos estallamos en risas.
Ambos al detener las risas nos miramos con los ojos brillosos y nos
volvimos a abrazar, sin importarnos el helado, ni quién lavara las camisas.
Estuvimos unos instantes así, abrazados,
sin mirarnos, sonrojados, en silencio.
Pero lejos de ser incómodo era agradable, porque nos queríamos, porque el calor del otro nos cobijaba, nos protegía.
Y ya no
sería difícil decirnos “te amo”.
8:53 p.m.
Uebo♥

