26 de septiembre de 2012

The Ghost of You [InooDai / Drabble]

:  Dos meses... dos uwu
:Nada..
: Fríooooo




Nombre: The ghost of you
Autora: Uebo Hime
Pareja: InooDai
Formato: Drabble (488 palabras)
 
Dos meses sin publicar nada y me siento tan devastada por eso... Pero bueno, intentaré que no pase tanto para la próxima vez. Algunos ya saben que esto pero por fin lo he pasado a palabras. 
Gracias por leerme :D




THE GHOST OF YOU


Entró a un bar, pidió dos cafés y se sentó. Tenía muchas cosas que decirle y quizá... quizá era momento.
El camarero llevó los dos cafés, mirándolo extraño y colocó una taza frente a de la otra. Daiki le agradeció.
Tomó aire. Respiró, tenía muchas palabras para decir.
Bebió un sorbo de café y carraspeó unos segundos comenzando a hablar.

— Tenemos que hablar —susurró. No estaba seguro si era lo correcto, pero debía dejar salir todo lo que sentía en ese mismo momento o iba a explotar. Comenzó a hablar de nuevo mientras un sorbo de café pasaba por su garganta— ¿Sabes? He estado pensando y creo que llegó el momento de dejarte ir. Eres un gran pilar en mi vida pero siento que ya es tiempo de alejarme... Por momentos, siento que quiero distanciarme, dejar atrás todo lo que pasó. Dejar atrás tu sonrisa, tus lágrimas, tu dolor, tu felicidad... Dejar atrás todo eso que me hizo daño, todo eso que me hizo feliz. Todo eso que sentí junto a ti. Eso que aún el día de hoy me hace feliz, pero así y todo también me hace triste. Esta tristeza ya no puede cambiar... esa felicidad ya no puede hacerme feliz. Ahora siento que es momento... y espera... no me detengas, déjame terminar —suspiró, tomó aire y continuó— Ahora yo creo que es momento de dejarte ir. De dejar que abras tus alas y vueles a quién sabe dónde. Que disfrutes de ese lugar al que ahora perteneces. Que disfrutes de la gente que allí te rodea, y aunque no sean yo, sepan comprender cómo te sientes. No quiero olvidarme de ti. No quiero que te olvides de mí. Pero hay algo de lo que estoy más que seguro... es que necesito distanciarme. Y tú, necesitas estar en el lugar en el que estás ahora, sin mí. Sin que yo te tenga aferrado, sin que yo no te deje ir. Sin que yo no te permita disfrutar de tu hoy... de no mantenerte aferrado al pasado, ni yo aferrarme al mío. Te amo Inoo...

En el final de la conversación, nadie más había dicho nada. El café del acompañante se encontraba lleno, ni una gota había sido bebida. El mesero lo miraba cercano, y hacía muecas sin comprender. Daiki lo miró extraño y éste sólo se fue hacia la barra sin decir nada.
Suspiró.

— No entiendo, todos me miran raro amor... —se detuvo— Lo siento, ya no eres mi amor, ya no somos nada. Ya te he dejado ir, ya no te pertenezco —miró hacia el frente y luego de haber dicho aquellas palabras, esas cosas que lo mataban dentro y que tanto debía dejar ir, pudo ver claramente la realidad. Frente suyo no estaba ese hombre que había amado, ese hombre del que estaba enamorado... sólo pudo ver una caja pequeña. Una caja que contenía las cenizas de Inoo Kei.
 

11 de julio de 2012

Iniciación [TakaChii / One Shot]

: Lo he terminado al fin.
: Sin documentos ~ Los Rodríguez
: Me duele mucho el cuello T.T





Nombre: Iniciación
Autora: Uebo Hime
Pareja: TakaChii
Formato: Oneshot (1254 palabras)


Bien, hace MESES que lo estoy pensando. Desde febrero mínimo. Pero bueno, no quería salir no quería. Dedicado a Meli y a Mariana♥ 
Ya~ Los dejo con el fic (:


INICIACION





¿Iniciación? —escuchó lo que una chica decía a la lejanía y se acercó a escuchar.
— Cuenta la historia de que en la Universidad de Tokio, a los chicos que parecen niñas, los “inician” —al escuchar aquello el pequeño dejó escapar un suspiro.
— ¡Pero qué tonterías dices Ayumi! —le dijo un niño regordete con cara de niñita— ¿Lo has sacado de un manga yaoi? —rió el gordito.
— ¡No son tonterías! —exclamó— Tienes suerte de que no has entrado, pero… —miró al recién llegado— él no corre la misma suerte —el recién llegado rió nervioso y le restó importancia con una mano.
— ¡Deja de leer mangas, ¿quieres?! —rió de nuevo intentando olvidarse de lo dicho y se volvió a su asiento. Quedaba poco para terminar el semestre y pronto comenzaría la universidad.




Debería haberla escuchado —dijo cuando se vio a sí mismo encadenado en las alturas. En realidad no era tan alto pero al ser bajito sus pies no llegaban al piso. Se sintió desnudo, y sí que lo estaba. Su cara se puso toda roja en cuanto un senpai se acercó a su cara para mirarle.
— Eres hermosa princesita —le dijo y acto seguido tomó el miembro del menor entre una de sus manos apretándolo, aquello inesperadamente le hizo jadear— Um… ¿eres juguetona bonita? —le preguntó y soltó una risa.
Takaki~senpai —jadeó cuando este volvió a apretar su miembro.
Veo que me conoces muñequita…—dejó escapar una risita— ¿Han visto? ¡Me conoce! —le dijo a sus súbitos Yabu y Yaotome, los cuales rieron— ¿Sabes princesita? Me gustaría jugar al golf contigo…
— ¿Golf? —jadeó el menor en cuando Takaki soltó su miembro para agarrar algo que Yaotome le alcanzaba.
— ¿Sabes jugar? —le preguntó Yuya.
N-nunca he jugado… —contestó.
¡Tenemos a un virgen de hoyo aquí! —exclamó el pelirrojo y sus amigos rieron. Aquella frase no le había gustado nada al menor. Comenzó a sudar¿Ves esto? —le preguntó mostrándole unas bolas chinas bien cerca de la cara— Bien, jugaremos al golf con ellas —rió maléficamente y se dirigió detrás de su cuerpo.
Son muy grandes —murmuró el pequeño asustado.
— Si no lo fuesen perdería la gracia, y no te preocupes… usaré “lubricante” —le dijo en el oído y en aquel momento sintió el ruido de un cierre bajarse y a continuación gemidos. Giró la cabeza y se encontró con el mayor gimiendo en su oídoLa entrada de Chinen-kun se ve apetitosa desde aquí…—le dijo Yuya mientras se masturbaba con una mano y con la otra lo masturbaba al menor.
Aunque no quisiera no pudo evitar gemir. Su senpai le atraía: lo malo que era, la forma de hablar, que le llamara “princesita” le calentaba. Eso no debía ser lo correcto… debería estar intentado zafarse de aquellas cadenas que le lastimaban las muñecas, sin embargo gemía como una gata en celo.
A la muñequita le gusta —jadeó el mayor en su oído y los otros dos salieron por la puerta cuando este les hizo señas de que podían irse— Te daré más muñequita —le dijo y en cuanto sintió que estaba por acabar, se acercó y soltando el miembro del menor, usó su mano libre para abrir las nalgas del menor y acabar en su entrada “lubricando” la zona de aquella forma. Pasó su dedo por su entrada pringándose  con su semilla y se acercó luego a verle la cara al menor para recorrer su cara con aquel fluidoLame bebé —le dijo y este obedeció— Buena niña~
Jadeó al hacerlo. El sabor del mayor era exquisito.
Más —jadeó luego de lamer.
— ¿Ya? Bien, lo pides, lo tienes —sonrió de lado y se dirigió a sus espaldas de nuevo. Tomo el inicio de la primera bola en sus manos y comenzó a meterla por la cavidad del menor. Este apretó sus dientes y ojos. Dolía, dolía mucho, pero cuando por fin la primera entró se sintió aliviado pero oprimido¿Listo para la segunda princesa? —le dijo y luego comenzó a meter la segunda provocándole esta vez menos dolor y haciendo que algunos gemidos se escaparan de sus labios.
— Ah-agh —soltó en una queja seguido de un débil gemido.
¿Prometes que si te suelto no te escaparás? —le preguntó el mayor mirándole mientras mordía su labio.
— Lo prometo, ya suélteme senpai —le pidió y este accedió quitándole las cadenas y echándolo de rodillas al piso, soltó un quejido.
— Chúpamela —le exigió empujando su cabeza contra su de nuevo erguido miembro. Este no pudo más que obedecer en el mismo momento en que su senpai tocada un botón en un comando en su mano que hizo su trasero vibrar con intensidad haciéndole gemir contra su miembro.
¿Qué tiene eso que me metiste? —jadeó contra su miembro mientras procedía a chuparle.
— ¿Acaso no es obvio? —detuvo lo que el menor hacía y le ató las manos detrás de su cintura con una soga bien fuerte— Así es más seguro que no escapes hermosa…—se agachó y sin cuidado tomó el miembro del menor que se encontraba erguido y soltando pre-semen, y le colocó un anillo peneanoVeamos cuánto puede la señorita resistir el orgasmo sin colapsar~
— Dolerá —le dijo sintiendo lo ajustado en su miembro.
El dolor es placer —le contestó simplemente y llevó su boca de nuevo sobre su miembro¡Chupa!
El menor procedió a chuparle el miembro mientras su culo vibraba arrancándole gemidos ya que aquella bola golpeaba levemente en cada movimiento contra su próstata. Los gemidos del mayor eran más leves pero se mostraba en su cara que moría de placer por lo que hacía el chico. Al parecer ese pequeñito tenía una forma muy particular de saborear el suculento chupetín que el mayor tenía por miembro.
De un momento a otro estalló sobre la cara del menor, manchándole además el cabello. Rió suavemente sintiendo un gran gemido salir de la boca del menor al sentirle, y al mirar hacia abajo notó el miembro del menor palpitante y rojo.
¿Aún  no Chinen-kun? —preguntó volviendo a reír mientras sonreía de lado mientras soltaba la cuerda Yo creo estar listo para otro orgasmo… pero primero… —se acercó a su cara y lamió por completo su propio semen de la cara del menor, tomando total atención en la parte de sus labios y mentón.
En cuanto terminó con aquello se dirigió a la espalda del menor quitando con un poco de brusquedad aquellas bolas chinas del interior del menor.
En cuanto lo hizo ingresó su pene, otra vez erguido,  dentro suyo. Al parece el menor no tenía que hacer más que jadear para excitarle ya que había tenido dos orgasmos y volvía a erguirse sin casi hacer nada. Esta muñequita, sería su juguete favorito.
A ver si la linda damita estalla de una vez —dijo. En cuando comenzó los vaivenes el menor no pudo dejar de chillar, realmente le dolía el miembro, de todas formas se sentía en el cielo con aquellas estocadas que no dejaban de golpear su próstata una y otra vez.
Más, más senpai —le dijo entre gemidos fuertes y agudos el menor sin poder si quiera contenerse — Deme más Takaki-senpai —le exigió.
En cuanto las estocadas se hicieron más rápidas el menor no pudo contenerse y explotó largando su semilla en su estómago y manchando sus piernas por las que el líquido cayó. El orgasmo había sido perfecto debido al anillo que le ajustaba en el lugar justo alargando su eyaculación. Takaki acabó en ese mismo momento, completamente excitado.
Este es sólo el inicio Chinen-kun… sólo el inicio —dijo en su oído haciéndole temblar.

30 de junio de 2012

Globo-corazón [OkaJima / Oneshot]

: Hace más de 1 mes que no subo nada T-T
: White ~ KAT-TUN
: Con frío e-e




Nombre: Globo-corazón
Autora: Uebo Hime
Pareja: OkaJima
Formato: Oneshot (1303 palabras)


Gomen ne~ He perdido la noción de lo que es la inspiración. No me ha salido nada en todo este tiempo y la verdad es que fue bastante frustrante. Espero tener una racha de inspiración en estos días porque quiero hacer los fics atrasados que me pidieron y que no he podido aún -w- 
Dedicado a Airi ♥ Te amito coshita♥ Aadasdasdsd ojalá te guste uwu


GLOBO-CORAZÓN



El día estaba soleado. Perfecto para ir a pasear con ella. Su sonrisa le hacía feliz. El como le tomaba de la mano e iba con él cualquier lugar que la llevara sin miedo, como se dejaba llevar por él le encantaba. Además de su cabello que volaba acompañado del viento y su figura esbelta y armónica.

Le quería, sin embargo no era más que eso. Le dolía que fuese así ya que ella realmente le amaba. Pero siempre había sido sincero con ella y no salían más que te quiero de sus labios cada vez que ella le decía te amo. Estaba seguro que eso le hacía trizas el corazón, pero él no podía hacer nada. Las mujeres son complicadas. En lugar de dejarlo ir por como le lastimaba cada vez que eso sucedía, simplemente se aferraba más a él y seguramente cada segundo que pasaba el dolor se hacía más fuerte. ¿Masoquistas tal vez?

Eso le hacía sentir cada vez más culpable, más no podía dejarla. Aún no entendía si eso sería peor o mejor para ella. Si después de todo, ella le hacía bien.
Decidió entonces, ya que el día era agradable, llevarla al parque de diversiones. Le hacía bien ver su sonrisa después de todo y él se divertiría también. La llamó y esperó a que lo atendiese.
               
Amor~ —atendió la chica seguramente a sabiendas de que era él por el mensaje en el visor del móvil.
Airi — le dijo dulcemente- ¿Quieres ir hoy al parque de diversiones? —le pregunto seguro de que le diría que sí.
— ¡Claro! —chilló feliz— ¿A qué hora?
— ¿En una hora está bien? —sonrió del otro lado del teléfono.
— Un~ —asintió con solo un ruido— Claro~ Sólo me cambiaré y ya —le dijo notablemente feliz, lo deducía sólo con escuchar su voz. Eso le gustaba de ella... no se preocupaba solo en lucir espléndida. Era simple. No tardaba horas en arreglarse.
— Bien, en una hora estaré allí —le dijo dulce y colgó la llamada.

Una hora y media más tarde se encontraban en el parque.  Estaba repleto de niños que correteaban y reían por doquier. Manzanas caramelizadas y algodones de azúcar hacían del lugar mágico. Para cualquiera podría ser un lugar ordinario, pero a él le daba paz. Los niños le gustaban, por momentos quería volver a tener la energía que tenía hace tan solo años atrás. Aunque era joven aún no podía compararse.

Su mirada estaba clavada en un animal de felpa, muy alto y regordete. Repartía globos de espada a los niños, globos con formas de corazón, para las niñas. Su energía era casi tanta como la de los niños pequeños que correteaban, y estaba tan absorto mirándole que no se dio cuenta de que su novia le estiraba de la manga de su camisa para que le diera atención. Se giró y le sonrió cuando cayó en cuenta de aquello.

Nee Keito~ ¿le pedirías un globo para mí? —su novia sonrió al notar que el oso de felpa le entregaba a una niña un globo de corazón y acariciaba su cabellera a lo que esta reía feliz— ¿Lo harías?
— Claro —le dijo, aunque más que por consentirla era porque aquel oso regordete le intrigaba.

Se levantó de aquel asiento rojo terracota y se dirigió hacia aquel oso. A mitad de camino se detuvo y le miró, ahora desde más cerca. Sonrió de lado y continuó caminando hasta encontrarse con aquellos agujeros en sus ojos, sonriéndole.
 El oso estiró su mano, alcanzándole un globo de espada.

¿No cree que está un poco grande? —el oso dejó escapar una risita al decirlo. Keito pensó que aquella voz era agradable, suave y animada…enérgica y a la vez muy dulce. Rió también.
— Claro, pero no es para mí —sonrió suavemente— ¿Te importaría darme un corazón? —le pidió con dulzura en su voz. Se le hacía que a pesar de la altura, era menor que él.
— Claro —le dijo y le entregó un corazón. En cuanto aquello hizo unos niños corrieron hacia el oso regordete¡Otra vez no! —exclamó y Keito lo miró sin entender.

Ese par de niños lo derribaron y comenzaron a patearlo por lo cual la cabeza del oso rodó hasta quedar al lado de sus pies. Todo había sucedido tan rápido que no tuvo tiempo de detenerlos. Tomó la cabeza de aquel oso entre sus manos y se agachó quedando cerca de su cuerpo y tendiéndole una mano.

— ¿Te encuentras bien… oso? —le preguntó preocupado.
Nakajima —le dijo— Sí…—le aseguró luego— Sucede todos los días, y siempre son diferentes niños, es como si fuese divertido patearme —Keito lo ayudó a levantarse y el oso le sonrió— Gracias… ¿chico? —rió suave.
Keito —sonrió devuelta y notó que varios globos se habían volado¿Tienes más? —señaló uno desinflado en el suelo.
— Sí, pero debo inflarlos, y me llevará tiempo —murmuró algo molesto rascándose la nuca.
Puedo ayudartedijo olvidándose de su novia, además esta estaba hablando animadamente con una amiga que se había encontrado en el parque cuando él había ido en búsqueda de aquel globo-corazón.
— ¿Puedes? ¡Gracias! —dijo el chico, tomó la cabeza de sus manos y posicionó sosteniéndola entre su cintura y su mano derecha— Ven…

Caminaron hasta un pequeño vestuario y allí la magia comenzó.



— Ya han pasado dos horas… ¿de verdad no quieres irte? —le dijo el oso mirándolo con una mueca.
— No, hace mucho no me reía como hoy lo hice —le dijo el mayor dejando salir luego más aire de sus pulmones pero el menor, porque sí lo era al fin de cuentas, picó su estómago haciéndolo soltar tanto el aire como el globo en sus manos de la risa— ¡Ya basta Yuto-kun! —le dijo deteniéndolo por la muñeca.
— Bien, pero cuando quieras puedes hacerlo —le dijo.
— ¿Acaso quieres que me vaya? —le preguntó.
¡No! —exclamó rápidamente y luego tembló ligeramente nervioso— N-no… es sólo… es sólo que no quiero que dejes a tu novia por estar aquí conmigo
Prefiero estar contigo… ¿sabes? —dijo sincero— Esa relación es agradable, sin embargo ha comenzado a sofocarme el hecho de no saber qué contestar cada vez que me dice te amo

Hacía días que venía a ayudarle a inflar los globos y ¡hasta había aprendido a darles forma! Su compañía le hacía sentir bien, había dejado de preocuparse por Airi y había comenzado a hacerlo por él. Quizá… quizá la calidez del menor le hacía sentir contenido. Quizá estaba jugando a enamorarse, o quizá, y sólo quizá… lo estaba haciendo.

El menor le extendió un globo-corazón delante de la cara. El mayor lo tomó.

¿Qué con esto? —exclamó el mayor mirando aquel globo.
Quizá debas entregarle tu corazón a otra persona Keito-kun… —le dijo pensando en los problemas del mayor— Quizá debas encontrar a alguien con quien realmente te sientas cómodo… —le dijo mientras se acomodaba en esa banca y seguía inflando globos.

Aquel día habría fuegos artificiales por lo que prefirieron estar fuera haciendo aquello para poder disfrutarlos. La noche estaba despejada y la luna era redonda y esponjosa. O así la veía en los ojos de Yuto, ya que la misma se reflejaba a la perfección en esas esferas oscuras.
En el momento que dijo aquello el mayor pensó que quizá quería realmente jugar a enamorarse, que quizá sería bueno iniciar una partida. Quería ganarla y ser por fin feliz.

Estiró en su mano un globo-corazón delante del menor. Este le miró sin entender. Keito sonrió de lado y se acercó para besarle en el mismo momento en que los fuegos artificiales comenzaron a estallar sobre el cielo oscuro y ahora brillante. Los ojos del menor se cerraron. Los del mayor le imitaron.

Y allí la magia comenzó en aquel lugar repleto de niños que correteaban y reían por doquier, manzanas caramelizadas y algodones de azúcar.



12 de mayo de 2012

Umi no Hi [TakaChii / Drabble]

: FAIL, absolutamente FAIL
: Nada e.e
: Cuello... doler.




Nombre: Umi no Hi (Día del mar)
Autora: Uebo Hime
Pareja: TakaChii
Formato: Drabble (471 palabras)




Bien, es muy fail... Demasiado, así que no se ilusionen con leer algo espectacular D: En fin, disfrútenlo si pueden y por si no saben como el título lo expresa "umi" significa "mar".  Ahora sí, gracias por leer.





UMI NO HI


 El color azul del mar, lo llenaba de tranquilidad. Así igual el chocar de las olas contra la costa. El inmenso umi lo hacía sentir tan pequeño, tan vulnerable... pero a la vez lo llenaba de paz.
El color del mar le recordaba a él. Ese desespero por llevar a su paso todo, pero al chocar contra la costa simplemente regresaba todo hacia él.

Él era así, como el mar. Siempre corriendo, llevándose todo por delante, pero al chocar contra los problemas simplemente regresaba, pidiendo ayuda, aferrándose a sus brazos.
Supongo que la edad del otro, tendría mucho que ver con aquello.
Adolescente, todavía un adolescente. Le faltaban 2 para los 20 aún. Sin embargo él no era tan diferente.

Tenía 22 sin embargo parecía un niño. Parecía ponerse a su altura.
Pero es que quería estar allí. Siempre a su lado, tomarle la mano y... ¡Quería hacer todo con él! Reír, llorar, bromear, soñar, sentir... amar.

Suspiró contemplando el azulado mar.


— Yuuyan… ese día en el mar... ¿lo recuerdas? —le preguntó con lágrimas en los ojos.
— Sí, lo recuerdo como si fuera ayer… —le sonrió limpiando sus lágrimas— El inmenso mar nos rodeaba, caíste con una ola sobre el arena y caí sobre ti. Nos besamos y me dijiste: “¡Por favor, sé mi novio!” —sonrió— ¿Por qué lloras por algo que es feliz? —preguntó curioso.
— Si umi-sama algún día me arrastra hacia dentro… ¿vendrías conmigo? —dijo hipando el más chico mientras un mechón de cabello caía de su cabeza casi enteramente, detalle que el otro no tomó en cuenta en aquel entonces.
— Claro que sí Yuri… prometo ir donde tú vayas —sonrió el más grande mirando el enorme mar.

Ese día en la noche el cuerpo del menor fue arrastrado por la fría corriente de agua de umi-sama, acabando con la pena que tenía por aquella enfermedad que lo destruía poco a poco. Sin embargo el mayor no lo notó hasta el día siguiente cuando se encontró el cuerpo en el medio del mar, frío, blanco, apagado… muerto.

Se enteró del infierno que Yuri vivía sin él saber nada, se enteró que el cáncer lo consumía y se reprochó el no haber podido hacer nada.
Le agradeció las sonrisas, las risas… todo aquello tan diferente a lo que lo invadía.
No pudo entender cómo podía mostrarle que todo estaba bien, sin que realmente se le notara en la cara.
Unas horas después a enterarse llegó a donde ahora se encontraba. Recordando, llorando.
Y simplemente se dejó llevar.

Se adentró a ese mar calmado que lo llevaría hacia el amor.
Hacia su amor.

Umi-sama déjame ser como tú también… Ya no tengo nada que arrastrar a mi paso, simplemente quiero regresar a él —murmuró cuando el agua simplemente invadió sus pulmones y lo llevó con su pequeño amor.

11 de mayo de 2012

Blood Diamond Capitulo 3 (FINAL) + Epílogo [InooDai / Trishot]

: ¡LO TERMINÉ! :D
: Screw ~ Hey! Say! BEST
: Con el cuello doliendo pero feliz...





Nombre: Blood Diamond
Autora: Uebo Hime
Pareja: InooDai
Formato: Introducción + Trishot

No puedo creer que lo terminé. Siendo sincera los seriales no son mi fuerte y muchas veces termino abandonándolos, pero... este a llegado a su fin... aunque sólo sea un trishot, claro.
Dedicado a todos los que lo leen. Y especialmente a Pao ♥
Esta entrada viene con sorpresa. Les traje epílogo.
Gracias por leerme (: 


BLOOD DIAMOND 
CAPITULO 3 FINAL



 Arrancó el diamante de su cuello y lo estrelló contra el suelo de madera. En su pecho sentía como el diablo se apoderaba de él. El cristar al caer se resquebrajó más no se destruyó. De ser por él la habría pateado bien lejos, pero no tenía tiempo para ese estúpido diamante que le había cagado la existencia.

Aquel diablo lo poseía, le decía al oído susurrante: "Destruye a ese ser horrible, esa persona merece ser matado por tus propias manos".

Miró a la persona a su frente y sonrió cínicamente. Si su destino era este, lo destruiría, después de todo ya no tenía nada ni nadie que perder.

Ya que tanto crees en el diablo...murmuró te haré ir al infierno I.K. dijo pausadamente aquellas letras que ahora le revolvían el estómago.

El otro empuñó la estaca y la acerco a Daiki intentando defenderse. Debía matarlo para obtener la vida eterna y además sabía que el menor no podría matarlo... que su alma pura no lo permitiría.

Que tan confundido estaba...

Cuando sintió la estaca en su pecho se retorció. De su boca borbotones de sangre salieron haciendo reír como un desquiciado a Arioka.

Me convertiré en ese ser horrible que tanto veneras... Sufrirás en carne propia el infierno en el que me has envuelto dijo muy serio y sus manos empuñaban la estaca aún más profundo dentro de su pecho haciéndolo caer ya sin fuerzas sobre el cuerpo que había asesinado, el de su padre. No dudes que te mataré imbécil..le dijo con una sonrisa en la cara mientras lo veía a través del espejo que estaba en mitad del recibidor.

Se giró de nuevo viendo a ese cuerpo inmóvil ya y lo alejó de su padre un poco para quitarle la ropa, rasgándola sin piedad alguna, desgarrando pedazos de piel a su paso, sin importarle ya el cuerpo de ese ser que lo había destruido, y aunque ya lo había matado quería devolverle todo el dolor que le había provocado.

Rascó y rasgó acumulando residuos de la piel del otro en su interior, comenzó a quitarle los ojos como había hecho su destino con sus manos, clavando sus uñas en aquellos agujeros, tomando uno entre sus manos y colocándoselo en la boca para masticarlo furiosamente y tragarlo, sintiendo lo amargo que sabía y pensando que aquel sabor representaba el sabor amargo que aquella persona había causado en su vida.

Cuando lo hizo rió estrepitosamente. Se había vuelto total y completamente loco, pero aquellas imágenes y aquel dolor lo habían convertido en un completo demente.

Tomó el diamante que se encontraba a un lado de su mano.

El cristal rodo entre sus dedos. Aquel pequeño pedazo de diamante, puntiagudo en los bordes, roto y sucio, pero tan preciado para él, rodaba y rodaba sobre aquellos largos dedos, sin parar.
Lo miraba fijamente, lo miraba pasear por su piel, lo miraba ensuciar sus manos. Lo miraba… lastimar su piel y teñir la misma de un color rojizo.

Sabiendo que nadie ni nada podría calmar esa sed de venganza en su interior. Que nada podría cambiar esos ojos oscuros que ahora eran rojizos y se veían horribles y sedientos.

Una mueca. Una sonrisa.
Otra sonrisa. Otra mueca.
El dolor plasmado en su cara casi de la misma forma en que expresaba placer.


Se acercó al cuerpo frío de su destino y lo besó en sus labios, secos, blancos, ya casi desgastados. Dulce.. se sentía dulce. Aquel sabor amargo de lo antes digerido se sentía dulce al chocar contra ese manjar que había probado aquella misma tarde en el bosque.

Rió. Rió como un loco, mordió aquellos labios, los hizo sangrar.

Siguió presionando aquel cristal contra sus dedos.

Un secreto guardado en aquel cristal. Un secreto que también se hallaba guardado en su pecho. Secreto que aferraba con sus manos.

Pero que había logrado al fin dejar escapar.

El cristal se destruyó entre sus dedos.

Apoyó la mano contra el espejo y luego la quitó.
Una huella de sangre, proveniente de sus manos, sobre el espejo se dejaba leer: “Inoo Kei”.

En aquel momento su cuerpo se desintegró, su cuerpo en cenizas amargas se convirtió.

Aquellas se mojaron con lágrimas de un destino que lo había hecho añicos.






EPILOGO

15 años después la luz proveniente de una ventana iluminaba la casa, que poco tiempo atrás había sido víctima de 3 asesinatos de los cuales aún el día de hoy no se ha hallado al culpable.
Aquella casa era una de las más antiguas que aún seguía en pie ya que nadie se había atrevido a entrar allí en todo ese tiempo.
Un objeto diminuto y transparente brilla en el piso de madera gastada gracias a aquella luz.
Un chico de 21 años lo toma entre sus manos, lo observa y gracias a los lazos de donde colgaba se lo coloca en el pecho.

En ese diamante se podía observar las siglas: “A.D.”

 
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