30 de junio de 2012

Globo-corazón [OkaJima / Oneshot]

: Hace más de 1 mes que no subo nada T-T
: White ~ KAT-TUN
: Con frío e-e




Nombre: Globo-corazón
Autora: Uebo Hime
Pareja: OkaJima
Formato: Oneshot (1303 palabras)


Gomen ne~ He perdido la noción de lo que es la inspiración. No me ha salido nada en todo este tiempo y la verdad es que fue bastante frustrante. Espero tener una racha de inspiración en estos días porque quiero hacer los fics atrasados que me pidieron y que no he podido aún -w- 
Dedicado a Airi ♥ Te amito coshita♥ Aadasdasdsd ojalá te guste uwu


GLOBO-CORAZÓN



El día estaba soleado. Perfecto para ir a pasear con ella. Su sonrisa le hacía feliz. El como le tomaba de la mano e iba con él cualquier lugar que la llevara sin miedo, como se dejaba llevar por él le encantaba. Además de su cabello que volaba acompañado del viento y su figura esbelta y armónica.

Le quería, sin embargo no era más que eso. Le dolía que fuese así ya que ella realmente le amaba. Pero siempre había sido sincero con ella y no salían más que te quiero de sus labios cada vez que ella le decía te amo. Estaba seguro que eso le hacía trizas el corazón, pero él no podía hacer nada. Las mujeres son complicadas. En lugar de dejarlo ir por como le lastimaba cada vez que eso sucedía, simplemente se aferraba más a él y seguramente cada segundo que pasaba el dolor se hacía más fuerte. ¿Masoquistas tal vez?

Eso le hacía sentir cada vez más culpable, más no podía dejarla. Aún no entendía si eso sería peor o mejor para ella. Si después de todo, ella le hacía bien.
Decidió entonces, ya que el día era agradable, llevarla al parque de diversiones. Le hacía bien ver su sonrisa después de todo y él se divertiría también. La llamó y esperó a que lo atendiese.
               
Amor~ —atendió la chica seguramente a sabiendas de que era él por el mensaje en el visor del móvil.
Airi — le dijo dulcemente- ¿Quieres ir hoy al parque de diversiones? —le pregunto seguro de que le diría que sí.
— ¡Claro! —chilló feliz— ¿A qué hora?
— ¿En una hora está bien? —sonrió del otro lado del teléfono.
— Un~ —asintió con solo un ruido— Claro~ Sólo me cambiaré y ya —le dijo notablemente feliz, lo deducía sólo con escuchar su voz. Eso le gustaba de ella... no se preocupaba solo en lucir espléndida. Era simple. No tardaba horas en arreglarse.
— Bien, en una hora estaré allí —le dijo dulce y colgó la llamada.

Una hora y media más tarde se encontraban en el parque.  Estaba repleto de niños que correteaban y reían por doquier. Manzanas caramelizadas y algodones de azúcar hacían del lugar mágico. Para cualquiera podría ser un lugar ordinario, pero a él le daba paz. Los niños le gustaban, por momentos quería volver a tener la energía que tenía hace tan solo años atrás. Aunque era joven aún no podía compararse.

Su mirada estaba clavada en un animal de felpa, muy alto y regordete. Repartía globos de espada a los niños, globos con formas de corazón, para las niñas. Su energía era casi tanta como la de los niños pequeños que correteaban, y estaba tan absorto mirándole que no se dio cuenta de que su novia le estiraba de la manga de su camisa para que le diera atención. Se giró y le sonrió cuando cayó en cuenta de aquello.

Nee Keito~ ¿le pedirías un globo para mí? —su novia sonrió al notar que el oso de felpa le entregaba a una niña un globo de corazón y acariciaba su cabellera a lo que esta reía feliz— ¿Lo harías?
— Claro —le dijo, aunque más que por consentirla era porque aquel oso regordete le intrigaba.

Se levantó de aquel asiento rojo terracota y se dirigió hacia aquel oso. A mitad de camino se detuvo y le miró, ahora desde más cerca. Sonrió de lado y continuó caminando hasta encontrarse con aquellos agujeros en sus ojos, sonriéndole.
 El oso estiró su mano, alcanzándole un globo de espada.

¿No cree que está un poco grande? —el oso dejó escapar una risita al decirlo. Keito pensó que aquella voz era agradable, suave y animada…enérgica y a la vez muy dulce. Rió también.
— Claro, pero no es para mí —sonrió suavemente— ¿Te importaría darme un corazón? —le pidió con dulzura en su voz. Se le hacía que a pesar de la altura, era menor que él.
— Claro —le dijo y le entregó un corazón. En cuanto aquello hizo unos niños corrieron hacia el oso regordete¡Otra vez no! —exclamó y Keito lo miró sin entender.

Ese par de niños lo derribaron y comenzaron a patearlo por lo cual la cabeza del oso rodó hasta quedar al lado de sus pies. Todo había sucedido tan rápido que no tuvo tiempo de detenerlos. Tomó la cabeza de aquel oso entre sus manos y se agachó quedando cerca de su cuerpo y tendiéndole una mano.

— ¿Te encuentras bien… oso? —le preguntó preocupado.
Nakajima —le dijo— Sí…—le aseguró luego— Sucede todos los días, y siempre son diferentes niños, es como si fuese divertido patearme —Keito lo ayudó a levantarse y el oso le sonrió— Gracias… ¿chico? —rió suave.
Keito —sonrió devuelta y notó que varios globos se habían volado¿Tienes más? —señaló uno desinflado en el suelo.
— Sí, pero debo inflarlos, y me llevará tiempo —murmuró algo molesto rascándose la nuca.
Puedo ayudartedijo olvidándose de su novia, además esta estaba hablando animadamente con una amiga que se había encontrado en el parque cuando él había ido en búsqueda de aquel globo-corazón.
— ¿Puedes? ¡Gracias! —dijo el chico, tomó la cabeza de sus manos y posicionó sosteniéndola entre su cintura y su mano derecha— Ven…

Caminaron hasta un pequeño vestuario y allí la magia comenzó.



— Ya han pasado dos horas… ¿de verdad no quieres irte? —le dijo el oso mirándolo con una mueca.
— No, hace mucho no me reía como hoy lo hice —le dijo el mayor dejando salir luego más aire de sus pulmones pero el menor, porque sí lo era al fin de cuentas, picó su estómago haciéndolo soltar tanto el aire como el globo en sus manos de la risa— ¡Ya basta Yuto-kun! —le dijo deteniéndolo por la muñeca.
— Bien, pero cuando quieras puedes hacerlo —le dijo.
— ¿Acaso quieres que me vaya? —le preguntó.
¡No! —exclamó rápidamente y luego tembló ligeramente nervioso— N-no… es sólo… es sólo que no quiero que dejes a tu novia por estar aquí conmigo
Prefiero estar contigo… ¿sabes? —dijo sincero— Esa relación es agradable, sin embargo ha comenzado a sofocarme el hecho de no saber qué contestar cada vez que me dice te amo

Hacía días que venía a ayudarle a inflar los globos y ¡hasta había aprendido a darles forma! Su compañía le hacía sentir bien, había dejado de preocuparse por Airi y había comenzado a hacerlo por él. Quizá… quizá la calidez del menor le hacía sentir contenido. Quizá estaba jugando a enamorarse, o quizá, y sólo quizá… lo estaba haciendo.

El menor le extendió un globo-corazón delante de la cara. El mayor lo tomó.

¿Qué con esto? —exclamó el mayor mirando aquel globo.
Quizá debas entregarle tu corazón a otra persona Keito-kun… —le dijo pensando en los problemas del mayor— Quizá debas encontrar a alguien con quien realmente te sientas cómodo… —le dijo mientras se acomodaba en esa banca y seguía inflando globos.

Aquel día habría fuegos artificiales por lo que prefirieron estar fuera haciendo aquello para poder disfrutarlos. La noche estaba despejada y la luna era redonda y esponjosa. O así la veía en los ojos de Yuto, ya que la misma se reflejaba a la perfección en esas esferas oscuras.
En el momento que dijo aquello el mayor pensó que quizá quería realmente jugar a enamorarse, que quizá sería bueno iniciar una partida. Quería ganarla y ser por fin feliz.

Estiró en su mano un globo-corazón delante del menor. Este le miró sin entender. Keito sonrió de lado y se acercó para besarle en el mismo momento en que los fuegos artificiales comenzaron a estallar sobre el cielo oscuro y ahora brillante. Los ojos del menor se cerraron. Los del mayor le imitaron.

Y allí la magia comenzó en aquel lugar repleto de niños que correteaban y reían por doquier, manzanas caramelizadas y algodones de azúcar.



12 de mayo de 2012

Umi no Hi [TakaChii / Drabble]

: FAIL, absolutamente FAIL
: Nada e.e
: Cuello... doler.




Nombre: Umi no Hi (Día del mar)
Autora: Uebo Hime
Pareja: TakaChii
Formato: Drabble (471 palabras)




Bien, es muy fail... Demasiado, así que no se ilusionen con leer algo espectacular D: En fin, disfrútenlo si pueden y por si no saben como el título lo expresa "umi" significa "mar".  Ahora sí, gracias por leer.





UMI NO HI


 El color azul del mar, lo llenaba de tranquilidad. Así igual el chocar de las olas contra la costa. El inmenso umi lo hacía sentir tan pequeño, tan vulnerable... pero a la vez lo llenaba de paz.
El color del mar le recordaba a él. Ese desespero por llevar a su paso todo, pero al chocar contra la costa simplemente regresaba todo hacia él.

Él era así, como el mar. Siempre corriendo, llevándose todo por delante, pero al chocar contra los problemas simplemente regresaba, pidiendo ayuda, aferrándose a sus brazos.
Supongo que la edad del otro, tendría mucho que ver con aquello.
Adolescente, todavía un adolescente. Le faltaban 2 para los 20 aún. Sin embargo él no era tan diferente.

Tenía 22 sin embargo parecía un niño. Parecía ponerse a su altura.
Pero es que quería estar allí. Siempre a su lado, tomarle la mano y... ¡Quería hacer todo con él! Reír, llorar, bromear, soñar, sentir... amar.

Suspiró contemplando el azulado mar.


— Yuuyan… ese día en el mar... ¿lo recuerdas? —le preguntó con lágrimas en los ojos.
— Sí, lo recuerdo como si fuera ayer… —le sonrió limpiando sus lágrimas— El inmenso mar nos rodeaba, caíste con una ola sobre el arena y caí sobre ti. Nos besamos y me dijiste: “¡Por favor, sé mi novio!” —sonrió— ¿Por qué lloras por algo que es feliz? —preguntó curioso.
— Si umi-sama algún día me arrastra hacia dentro… ¿vendrías conmigo? —dijo hipando el más chico mientras un mechón de cabello caía de su cabeza casi enteramente, detalle que el otro no tomó en cuenta en aquel entonces.
— Claro que sí Yuri… prometo ir donde tú vayas —sonrió el más grande mirando el enorme mar.

Ese día en la noche el cuerpo del menor fue arrastrado por la fría corriente de agua de umi-sama, acabando con la pena que tenía por aquella enfermedad que lo destruía poco a poco. Sin embargo el mayor no lo notó hasta el día siguiente cuando se encontró el cuerpo en el medio del mar, frío, blanco, apagado… muerto.

Se enteró del infierno que Yuri vivía sin él saber nada, se enteró que el cáncer lo consumía y se reprochó el no haber podido hacer nada.
Le agradeció las sonrisas, las risas… todo aquello tan diferente a lo que lo invadía.
No pudo entender cómo podía mostrarle que todo estaba bien, sin que realmente se le notara en la cara.
Unas horas después a enterarse llegó a donde ahora se encontraba. Recordando, llorando.
Y simplemente se dejó llevar.

Se adentró a ese mar calmado que lo llevaría hacia el amor.
Hacia su amor.

Umi-sama déjame ser como tú también… Ya no tengo nada que arrastrar a mi paso, simplemente quiero regresar a él —murmuró cuando el agua simplemente invadió sus pulmones y lo llevó con su pequeño amor.

11 de mayo de 2012

Blood Diamond Capitulo 3 (FINAL) + Epílogo [InooDai / Trishot]

: ¡LO TERMINÉ! :D
: Screw ~ Hey! Say! BEST
: Con el cuello doliendo pero feliz...





Nombre: Blood Diamond
Autora: Uebo Hime
Pareja: InooDai
Formato: Introducción + Trishot

No puedo creer que lo terminé. Siendo sincera los seriales no son mi fuerte y muchas veces termino abandonándolos, pero... este a llegado a su fin... aunque sólo sea un trishot, claro.
Dedicado a todos los que lo leen. Y especialmente a Pao ♥
Esta entrada viene con sorpresa. Les traje epílogo.
Gracias por leerme (: 


BLOOD DIAMOND 
CAPITULO 3 FINAL



 Arrancó el diamante de su cuello y lo estrelló contra el suelo de madera. En su pecho sentía como el diablo se apoderaba de él. El cristar al caer se resquebrajó más no se destruyó. De ser por él la habría pateado bien lejos, pero no tenía tiempo para ese estúpido diamante que le había cagado la existencia.

Aquel diablo lo poseía, le decía al oído susurrante: "Destruye a ese ser horrible, esa persona merece ser matado por tus propias manos".

Miró a la persona a su frente y sonrió cínicamente. Si su destino era este, lo destruiría, después de todo ya no tenía nada ni nadie que perder.

Ya que tanto crees en el diablo...murmuró te haré ir al infierno I.K. dijo pausadamente aquellas letras que ahora le revolvían el estómago.

El otro empuñó la estaca y la acerco a Daiki intentando defenderse. Debía matarlo para obtener la vida eterna y además sabía que el menor no podría matarlo... que su alma pura no lo permitiría.

Que tan confundido estaba...

Cuando sintió la estaca en su pecho se retorció. De su boca borbotones de sangre salieron haciendo reír como un desquiciado a Arioka.

Me convertiré en ese ser horrible que tanto veneras... Sufrirás en carne propia el infierno en el que me has envuelto dijo muy serio y sus manos empuñaban la estaca aún más profundo dentro de su pecho haciéndolo caer ya sin fuerzas sobre el cuerpo que había asesinado, el de su padre. No dudes que te mataré imbécil..le dijo con una sonrisa en la cara mientras lo veía a través del espejo que estaba en mitad del recibidor.

Se giró de nuevo viendo a ese cuerpo inmóvil ya y lo alejó de su padre un poco para quitarle la ropa, rasgándola sin piedad alguna, desgarrando pedazos de piel a su paso, sin importarle ya el cuerpo de ese ser que lo había destruido, y aunque ya lo había matado quería devolverle todo el dolor que le había provocado.

Rascó y rasgó acumulando residuos de la piel del otro en su interior, comenzó a quitarle los ojos como había hecho su destino con sus manos, clavando sus uñas en aquellos agujeros, tomando uno entre sus manos y colocándoselo en la boca para masticarlo furiosamente y tragarlo, sintiendo lo amargo que sabía y pensando que aquel sabor representaba el sabor amargo que aquella persona había causado en su vida.

Cuando lo hizo rió estrepitosamente. Se había vuelto total y completamente loco, pero aquellas imágenes y aquel dolor lo habían convertido en un completo demente.

Tomó el diamante que se encontraba a un lado de su mano.

El cristal rodo entre sus dedos. Aquel pequeño pedazo de diamante, puntiagudo en los bordes, roto y sucio, pero tan preciado para él, rodaba y rodaba sobre aquellos largos dedos, sin parar.
Lo miraba fijamente, lo miraba pasear por su piel, lo miraba ensuciar sus manos. Lo miraba… lastimar su piel y teñir la misma de un color rojizo.

Sabiendo que nadie ni nada podría calmar esa sed de venganza en su interior. Que nada podría cambiar esos ojos oscuros que ahora eran rojizos y se veían horribles y sedientos.

Una mueca. Una sonrisa.
Otra sonrisa. Otra mueca.
El dolor plasmado en su cara casi de la misma forma en que expresaba placer.


Se acercó al cuerpo frío de su destino y lo besó en sus labios, secos, blancos, ya casi desgastados. Dulce.. se sentía dulce. Aquel sabor amargo de lo antes digerido se sentía dulce al chocar contra ese manjar que había probado aquella misma tarde en el bosque.

Rió. Rió como un loco, mordió aquellos labios, los hizo sangrar.

Siguió presionando aquel cristal contra sus dedos.

Un secreto guardado en aquel cristal. Un secreto que también se hallaba guardado en su pecho. Secreto que aferraba con sus manos.

Pero que había logrado al fin dejar escapar.

El cristal se destruyó entre sus dedos.

Apoyó la mano contra el espejo y luego la quitó.
Una huella de sangre, proveniente de sus manos, sobre el espejo se dejaba leer: “Inoo Kei”.

En aquel momento su cuerpo se desintegró, su cuerpo en cenizas amargas se convirtió.

Aquellas se mojaron con lágrimas de un destino que lo había hecho añicos.






EPILOGO

15 años después la luz proveniente de una ventana iluminaba la casa, que poco tiempo atrás había sido víctima de 3 asesinatos de los cuales aún el día de hoy no se ha hallado al culpable.
Aquella casa era una de las más antiguas que aún seguía en pie ya que nadie se había atrevido a entrar allí en todo ese tiempo.
Un objeto diminuto y transparente brilla en el piso de madera gastada gracias a aquella luz.
Un chico de 21 años lo toma entre sus manos, lo observa y gracias a los lazos de donde colgaba se lo coloca en el pecho.

En ese diamante se podía observar las siglas: “A.D.”

8 de mayo de 2012

¡No entra! [InooTaro / Drabble]

: Sin dormir
: Nada...
: A punto de irme ;_;




Nombre: ¡No entra!
Autora: Uebo Hime
Pareja: InooTaro
Formato: Drabble (206 palabras) 

Dedicado a Deni de nuevo ♥ :D Te amo te amo ♥



¡NO ENTRA!




Lo miró a los ojos y suspiró. ¡Tan inseguro! ¡Tan vulnerable! El menor era absolutamente vulnerable. Frágil. Notando esa mueca de inconformidad, volteó la mirada hacia otro lado y largó un bufido.
El menor golpeó el suelo con el pie repetidas veces… inconforme, también, con su inseguridad.
Sin embargo algo le decía que debía arriesgarse a aceptar la propuesta.

— De acuerdo, lo haré —le dijo— Pero me llego a lastimar y te mato.

El mayor sonrió y lo abrazó delicadamente.


— Ah~ es grande —murmuró el más chico.
— Viene así de fábrica —ríe suavemente.
— ¡Ah~! ¡Duele! —gimoteó Ryutaro.
— ¿Qué te duele? —le preguntó el mayor.
— ¡La cintura! —le contestó— Luego caminaré rengo por semanas.
— No exageres —le dijo Inoo—. Se te pasará…
— Más arriba —murmuró el menor— ¡Ah~! ¡Más adentro Kei! —dijo luego y el mayor empujó con más fuerza en aquel agujero.
— No entra~ —gimoteó el mayor desilusionado.
— Empuja más entonces —lo animó.
— ¡Eso intento! —dijo exasperado— ¡No entra!
— ¡En lugar de quejarte empuja más adentro! —le dijo enojado.
— ¡Ah~ no llego! —gimoteó— Creo que esto... ¡mierda! —pegó un grito y el menor le siguió.
¡Maldito colchón! —se quejó Ryutaro— ¿No podías encontrar un lugar más alto y más pequeño donde querer guardarlo?



7 de mayo de 2012

Blood Diamond Capitulo 02 [InooDai / Trishot]

: Ah~ POR FIN
: Girl is mine ~ Kis-my-ft2
: Frío~




Nombre: Blood Diamond
Autora: Uebo Hime
Pareja: InooDai
Formato: Introducción + Trishot 


Dedicado a Deni ♥ Gracias por ayudarme~ Te amo ♥

BLOOD DIAMOND
CAPITULO 02 


El cabello del más chico se mecía con el viento. No supo cuanto tiempo pasó de aquel día pero se hallaba sentado en las piernas de su compañero de trabajo, besándolo como si no hubiese un mañana.
Sus piernas al costado de las del mayor, sintiendo como sus miembros se erguían al friccionarse. El calor de aquel beso, la piel de sus pechos rozándose.

Si lo pensaba claramente habían pasado a penas semanas de su primer encuentro, sin embargo para Daiki aquel encuentro había sido hacía una eternidad, cuando su madre había colgado aquel diamante con las siglas de su amante en el cuello.
Sin embargo, ahora que rozaban sus labios y que se tocaban su pecho y cintura, podía sentir realmente que él era su destino. Sentía una conexión furiosa en sus corazones, casi galopante.

Estaban prácticamente haciendo el amor en aquel bosque desierto a las 3 de la madrugada, con el sonido de los grillos, sentados en un tronco de árbol que estaba caído.

— Romantiquísimo —pensó irónico.

Sin embargo para él era el mejor momento que tenía hacía mucho con alguien, Inoo… esa sonrisa, esos cabellos, esos ojos y su voz. Todo en él lo llenaban de regocijo.
Jadeó en medio del beso, algo asustado cuando el mayor metió las manos por dentro de su pantalón en la parte trasera y se dispuso a jugar con su entrada, metiendo un dedo por allí.

— ¡Ah! —saltó al sentirlo ingresar, de todas formas un gemido salió después de aquello sin poder siquiera evitarlo. Con nadie había pasado de simples caricias, pero con él, un casi completo desconocido…

No lo entendía, pero si Kei lo tomaba con sus manos y le decía “mátate”, lo haría sin dudas. Su voz lo seducía, lo invitaba, lo volvía… loco. Casi literalmente.

Luego de acabar recostado y algo agitado contra las hojas marchitas del otoño y su cabeza sobre aquella madera se quedó dormido, con el cuerpo de su amante sobre él.



Horas después, los latidos apresurados de su corazón lo despertaron, se aferró a aquel diamante en su pecho aún con los ojos cerrados y luego poco a poco los fue abriendo, encontrándose con la fría noche, y la luna iluminando su cuerpo desnudo y lleno del perfume de Kei.

Estaba solo. No había rastro de su amante allí.
Sólo estaba su ropa doblada al costado de su cabeza sobre ese tronco de árbol y una nota:

“Debo cumplir con tu destino”

Gimoteó cuando intentó moverse. Su cintura dolía.
Su esfínter ardía. Sin embargo, una sonrisa apareció en sus labios.


Comenzó a vestirse despacio, su cintura no le permitía moverse demasiado. Ardía… y mucho. Suspiró mirando la luna, y luego un palpitar extraño sintió en su corazón. El diamante brillaba fuera de su ropa, colgando de su pecho y cada palpitación la sentía más y más profunda a la vez que el diamante brillaba con más intensidad.

Lo apretó entre sus manos, cerró los ojos y comenzó a correr. Imágenes que no creía reales aparecían en su mente. Palabras, como muerte, y dolor se comenzaban a marcar en su pecho a medida que avanzaba por aquel camino de tierra, que soltaba un poco de polvo cada vez que sus pies apresurados avanzaban por el camino.
Al llegar a la puerta se detuvo unos instantes, colocando una mano sobre su muslo derecho, para recuperar el aire. Con su otra mano no dejaba de hacer girar el colgante en su pecho desesperado casi por el hecho de que el destino lo había guiado hasta su hogar a sabiendas de que algo estaba pasando allí.

Se acercó a la puerta abriéndola sin hacer ruido, lentamente, y apoyándose en ella de modo que solo se viesen sus ojos y cabello.

Lo que vio, hizo que su corazón casi se saliese de lugar y que sus manos taparan su boca queriendo reprimir un grito y un gemido de dolor que casi no puede evitar.

Un cuerpo estaba tendido en el piso, junto a un charco de sangre a su alrededor que iba tomando un camino lento hacía el otro lado de la sala, volvió la mirada al cuerpo, notando aquella estaca clavada en su pecho y un órgano a su lado, que si bien sabía era un corazón que aun daba pequeños movimientos. Subió más la mirada a los labios de ese cuerpo que irónicamente mostraban una sonrisa.

Pero la sonrisa no fue lo más escalofriante que pudo haber visto, sino aquel par de agujeros en donde debían estar los ojos, oscuros y sangrientos. Su propio corazón latiendo a un ritmo que no se comparaba al que había tenido al correr, porque cuando identificó aquel cuerpo, el grito ahogado en su garganta y sus propias lágrimas no parecían querer ser silenciosas.

Buscó con la mirada los ojos de su madre notando que estaban al lado de otro cuerpo, el cual no podía ver por completo debido a alguien más en aquel lugar, pero estaba seguro que era el de su padre.
No podía ver bien estando ahí, pero temía el adentrarse porque la amenaza que allí se encontraba no era tan sólo eso, era algo más que se negaba a sí mismo a aceptar.

“Vamos, es tu último desafío. Es lo último que necesitas para ganarte la eternidad”

— No puedo —escuchó al aire y no quiso responder, ya que al parecer no lo había visto—. No quiero lastimarlo, a Daiki… a mí Daiki…—esa voz. Le hacía trizas el corazón mientras lo veía quitarle los ojos a su padre sin dudar. Sus manos no temblaban, era como si hubiese estado haciendo aquello toda su vida, como si aquello sólo fuese un juego—… mi Daiki… —repitió.

Ahogó el llanto mientras lo escuchaba hablar.

“Ya lo has hecho querido, lo has enviado al infierno junto conmigo —el asesino escuchaba a aquel ser superior— Y si no lo haces… recuerda… ‘dolor con dolor se paga’”

— Pero le amo —le escuchó decir. No entendía con quién hablaba si allí no había nadie más.

“Créeme que él ya no lo hace… ‘Más sabe el diablo por viejo que por diablo’ ”

— No me diga eso señor diablo —dijo con la voz tiritando, fue lo primero en lo que notó que dudaba— No le mataré…

El cuerpo se le heló. ¿Hablaba de él acaso?… ¿Con el diablo?

“Lo que no mata envenena. Y lo que envenena… al fin y al cabo puede matarte a ti”

La puerta chirrió. El asesino giró su cuerpo para encontrarse con los ojos de quien no podía matar. De quien no quería lastimar, pero por luchar contra el diablo y ganarse la vida eterna, había hecho.
Su mirada lo penetraba, sus ojos oscuros invadidos del color rojizo del infierno, lo hacía pedazos.

Su destino.
Inoo Kei; de quien estaba enamorado.
Inoo Kei, el que había matado a sus padres.
Inoo Kei, quien lo había destruido.

Su destino, le había jugado una mala pasada.

Una muy mala.

15 de abril de 2012

I tear my heart open just to feel [YabuHika / Drabble]

: Pensé que ya lo había subido D:
: Nada ._.
: assdsd (?)






Nombre: I tear my heart open just to feel 
Autora: Uebo Hime
Pareja: YabuHika
Formato: Drabble (582 palabras)


Dedicado a AiAi ♥ Porque sé que le gusta este pairing, y a modo de disculpa (?) aunque se supone que todo está disculpado (I think)... Te amito♥♥




I TEAR MY HEART OPEN JUST TO FEEL






No sabía que pasaba por su mente, no sabía nada. Sus ojos se movían rápidamente de un lado a otro. Giraban en muchos sentidos, no podían dejar de moverse. Agitaba sus manos, pero estaba atado, imposible de soltarse, debido a la camisa de fuerza que portaba.

Gritó, pero nadie pareció escucharlo. Agitó su cabeza, quería alejar esos pensamientos, quería sacarlos fuera. Lo perturbaban, no lo dejaban vivir. Así fue como llegó aquí, gracias al deseo de querer morir sin su amado, lo atormentaba el no tenerlo.
Pero sabía que él no iba a volver y eso era lo que más dolía. Eso era lo que hacía que aquellos deseos sean cada vez más fuertes.

Él no concebía una vida sin él. Era imposible vivir pensando en lo que podría haber pasado, si le hubiera dicho “Te amo”. Si se hubiera dado cuenta de que de verdad quería amarlo. Si no hubiese tenido miedo.

Miedo es una palabra que siempre lo asustó valga la redundancia. Pero sí, lo tuvo… Y sin darse cuenta luego lo tuvo más cuando lo vio morir en aquella cama de hospital. ¿Por qué no le había dicho? ¿Por qué justo él tenía que estar enfermo? ¿Por qué el cáncer lo destruyó sin que él se diera cuenta? Su amor se había ido, su vida, su todo.


Y ahora estaba solo, encerrado como un loco. Es que lo estaba, desde que sintió su ausencia todo fue una locura.


Dejó de comer, dejó de salir, no atendió los llamados de su familia, no le abrió la puerta de su departamento a su madre.


Se acercó a la pared de la habitación y golpeó su cabeza contra ésta incontables veces. La golpeaba fuertemente pero nada pasaba, estás eran acolchadas y no le hacían daño.



Gimió de dolor, pero no por el golpe, sino por la frustración.
Quería estar con él, quería que donde fuera que él estuviera pudiera besarlo.
Quería demostrarle que lo amaba, que lo que él quería era su amor y no solo sexo.

Necesitaba sentir su cuerpo otra vez, rozarlo con sus dedos, hacerlo gemir.


Necesitaba decirle “te amo”.

Lloró y lo hizo como nunca antes, hasta que sus ojos se secaron y dejó de respirar.
Respirar no era necesario si él no estaba a su lado.


Murió de tristeza.


Sus manos se encontraron en algún lejano lugar. Los colores eran claros, se sentía tan bien estar ahí. Junto a él. Lo abrazó y comenzó a llorar bajito.

Le besó las mejillas y luego dio un pequeño beso en sus labios.

— Siento no haberte dicho “Te amo” —dijo el recién llegado. El menor agitó la cabeza negando con una sonrisa.
— Ya estás aquí, has venido por mí —le dijo tranquilo, apacible.
— ¿No crees que ha sido un poco tarde? —le murmuró entre sollozos.
— No lo creo, ahora sí podemos decir que nos amaremos por toda la eternidad —le acarició los cabellos—. Ahora ni la muerte podrá separarnos.
— Te amo Hikka —le dijo dejando más lágrimas caer. Su amado las secó.
— Yo también Kota —le dijo con una sonrisa y rió suavemente abrazándolo.


¿Dejar de respirar por amor es una locura? ¿Dejarse morir por amor es una locura? No si la persona vale la pena. No si sabes que nada sería lo mismo sin aquella persona. Y principalmente no es una locura, si estás destinado a estar por siempre entre las 4 paredes de un hospital completamente loco de amor.





1 de abril de 2012

Kill. Smile. [YabuHika / Drabble]

: No sé por qué me inspiró una pareja que no me agrada en plan romántico... xD
: Mukouki ~ Yamashita Tomohisa ♥
: Frío, calor, frío, calor ewe






Nombre: Kill. Smile.
Autora: Uebo Hime
Pareja: YabuHika
Formato: Drabble (537 palabras)


Ya que le gusta tanto, dedicado a mi CarolCaracol (?)♥ Te amito cosa ♥ En fin... lo piden lo tienen (?)


KILL. SMILE.







Me desperté sonriente, deseando verlo con todas mis fuerzas. Sonreí viendo ese elemento plateado en mis manos, brillante, reluciente. Tomé un elemento del mismo color mirando aquella inscripción que rezaba “until the end” y lo coloqué en mi dedo anular, para luego contemplarlo en todas las direcciones posibles. Coloqué el otro elemento en el bolsillo de mi chaqueta y relamí mis labios, sintiendo aquella sed que es imposible de saciar con agua.


Y los cuestionamientos llegaban a mi mente.

¿Lo haría?

¿Estaba seguro de querer hacerlo?

¿De verdad prefería caer tan bajo?

¿De verdad lo amaba?

Si lo amaba, ¿porque quería acabar con todo?


Apreté mis puños fuertemente. Tenía que hacerlo, debía hacerlo.

Estaba cansado, cansado de ser el que siempre soportaba el dolor, ser el otro, el que siempre tenía que ceder, el que tenía que soportar cada beso suyo con aquella mujer. Y yo lo amaba. Realmente lo hacía.


Pero ya no más. No iba a dejar que jugara conmigo. No iba a dejar que me hiciera gemir y las dos horas hiciera lo mismo con ella, no podía soportarlo.

Caminé las 30 cuadras que me alejaban de él a paso lento, demasiado lento.

Mis manos temblaban, esperaba que en ese momento no lo hicieran, ¿o si? No estaba seguro, pero... debía,… o eso creía.


Mientras caminaba aquellas cuadras empezó a llover fuertemente, mucho, a tal punto de estar empapado habiendo solo caminado la mitad de las cuadras.

Llegue y entré por la ventana, me conocía la casa de memoria. Sobre todo su habitación, la mesada de la cocina, el sillón y la ducha. Y sí, me refiero a lo que están pensando.


La casa tenía las luces apagadas, eran las 3 AM. Subí sigiloso las escaleras, apenas si se escuchaba mi respiración. Recorrí el largo pasillo hasta la puerta de su habitación, la cual estaba entre abierta. Estaba solo.

Me acosté a su lado, y me acerqué a su oído.


— Yabu —susurré mordiendo luego su oído.
— ¿Hikaru? —preguntó removiéndose entre las sábanas.
— Te extrañaba —lo miré un tanto cínico.
— ¿Uhm? ¿Si? —dijo restándole importancia a mi cariño como siempre.

Pero esta vez sería tan diferente.

— Siempre tan cariñoso —dije despectivamente.
— No empieces con los reclamos —dijo ofuscado.
— Bla bla bla —esa vez estaba enojado, demasiado enojado— Ya me cansé de ser la otra —escupí en su cara— Ya basta, no soporto más amarte y que me rechaces todo el tiempo —golpeé el respaldo de la cama— Intenté olvidarte y no pude, ya no más Kota —susurré— Ya no más —las lagrimas comenzaron a salir y ya era hora.


Tomé el cuchillo plateado y filoso de mi chaqueta y lo clave directo a su corazón, dio un respiro fuerte y un grito agudo, para luego dejar las respiraciones como parte del pasado.


— Te amo, y lo siento pero no podía soportarlo más —susurré para luego besar sus fríos labios.


Quité mi anillo y lo coloqué sobre su fría mano, cerrando su puño.


El tiempo ha pasado, 20 años de condena. ¿Y saben qué? No me interesa. De todas formas lo perdí. De todas formas jamás sería mío.

Y se siente dulce, realmente dulce.
Porque como él decía…


“La venganza es dulce”.







 
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