12 de mayo de 2012

Umi no Hi [TakaChii / Drabble]

: FAIL, absolutamente FAIL
: Nada e.e
: Cuello... doler.




Nombre: Umi no Hi (Día del mar)
Autora: Uebo Hime
Pareja: TakaChii
Formato: Drabble (471 palabras)




Bien, es muy fail... Demasiado, así que no se ilusionen con leer algo espectacular D: En fin, disfrútenlo si pueden y por si no saben como el título lo expresa "umi" significa "mar".  Ahora sí, gracias por leer.





UMI NO HI


 El color azul del mar, lo llenaba de tranquilidad. Así igual el chocar de las olas contra la costa. El inmenso umi lo hacía sentir tan pequeño, tan vulnerable... pero a la vez lo llenaba de paz.
El color del mar le recordaba a él. Ese desespero por llevar a su paso todo, pero al chocar contra la costa simplemente regresaba todo hacia él.

Él era así, como el mar. Siempre corriendo, llevándose todo por delante, pero al chocar contra los problemas simplemente regresaba, pidiendo ayuda, aferrándose a sus brazos.
Supongo que la edad del otro, tendría mucho que ver con aquello.
Adolescente, todavía un adolescente. Le faltaban 2 para los 20 aún. Sin embargo él no era tan diferente.

Tenía 22 sin embargo parecía un niño. Parecía ponerse a su altura.
Pero es que quería estar allí. Siempre a su lado, tomarle la mano y... ¡Quería hacer todo con él! Reír, llorar, bromear, soñar, sentir... amar.

Suspiró contemplando el azulado mar.


— Yuuyan… ese día en el mar... ¿lo recuerdas? —le preguntó con lágrimas en los ojos.
— Sí, lo recuerdo como si fuera ayer… —le sonrió limpiando sus lágrimas— El inmenso mar nos rodeaba, caíste con una ola sobre el arena y caí sobre ti. Nos besamos y me dijiste: “¡Por favor, sé mi novio!” —sonrió— ¿Por qué lloras por algo que es feliz? —preguntó curioso.
— Si umi-sama algún día me arrastra hacia dentro… ¿vendrías conmigo? —dijo hipando el más chico mientras un mechón de cabello caía de su cabeza casi enteramente, detalle que el otro no tomó en cuenta en aquel entonces.
— Claro que sí Yuri… prometo ir donde tú vayas —sonrió el más grande mirando el enorme mar.

Ese día en la noche el cuerpo del menor fue arrastrado por la fría corriente de agua de umi-sama, acabando con la pena que tenía por aquella enfermedad que lo destruía poco a poco. Sin embargo el mayor no lo notó hasta el día siguiente cuando se encontró el cuerpo en el medio del mar, frío, blanco, apagado… muerto.

Se enteró del infierno que Yuri vivía sin él saber nada, se enteró que el cáncer lo consumía y se reprochó el no haber podido hacer nada.
Le agradeció las sonrisas, las risas… todo aquello tan diferente a lo que lo invadía.
No pudo entender cómo podía mostrarle que todo estaba bien, sin que realmente se le notara en la cara.
Unas horas después a enterarse llegó a donde ahora se encontraba. Recordando, llorando.
Y simplemente se dejó llevar.

Se adentró a ese mar calmado que lo llevaría hacia el amor.
Hacia su amor.

Umi-sama déjame ser como tú también… Ya no tengo nada que arrastrar a mi paso, simplemente quiero regresar a él —murmuró cuando el agua simplemente invadió sus pulmones y lo llevó con su pequeño amor.

11 de mayo de 2012

Blood Diamond Capitulo 3 (FINAL) + Epílogo [InooDai / Trishot]

: ¡LO TERMINÉ! :D
: Screw ~ Hey! Say! BEST
: Con el cuello doliendo pero feliz...





Nombre: Blood Diamond
Autora: Uebo Hime
Pareja: InooDai
Formato: Introducción + Trishot

No puedo creer que lo terminé. Siendo sincera los seriales no son mi fuerte y muchas veces termino abandonándolos, pero... este a llegado a su fin... aunque sólo sea un trishot, claro.
Dedicado a todos los que lo leen. Y especialmente a Pao ♥
Esta entrada viene con sorpresa. Les traje epílogo.
Gracias por leerme (: 


BLOOD DIAMOND 
CAPITULO 3 FINAL



 Arrancó el diamante de su cuello y lo estrelló contra el suelo de madera. En su pecho sentía como el diablo se apoderaba de él. El cristar al caer se resquebrajó más no se destruyó. De ser por él la habría pateado bien lejos, pero no tenía tiempo para ese estúpido diamante que le había cagado la existencia.

Aquel diablo lo poseía, le decía al oído susurrante: "Destruye a ese ser horrible, esa persona merece ser matado por tus propias manos".

Miró a la persona a su frente y sonrió cínicamente. Si su destino era este, lo destruiría, después de todo ya no tenía nada ni nadie que perder.

Ya que tanto crees en el diablo...murmuró te haré ir al infierno I.K. dijo pausadamente aquellas letras que ahora le revolvían el estómago.

El otro empuñó la estaca y la acerco a Daiki intentando defenderse. Debía matarlo para obtener la vida eterna y además sabía que el menor no podría matarlo... que su alma pura no lo permitiría.

Que tan confundido estaba...

Cuando sintió la estaca en su pecho se retorció. De su boca borbotones de sangre salieron haciendo reír como un desquiciado a Arioka.

Me convertiré en ese ser horrible que tanto veneras... Sufrirás en carne propia el infierno en el que me has envuelto dijo muy serio y sus manos empuñaban la estaca aún más profundo dentro de su pecho haciéndolo caer ya sin fuerzas sobre el cuerpo que había asesinado, el de su padre. No dudes que te mataré imbécil..le dijo con una sonrisa en la cara mientras lo veía a través del espejo que estaba en mitad del recibidor.

Se giró de nuevo viendo a ese cuerpo inmóvil ya y lo alejó de su padre un poco para quitarle la ropa, rasgándola sin piedad alguna, desgarrando pedazos de piel a su paso, sin importarle ya el cuerpo de ese ser que lo había destruido, y aunque ya lo había matado quería devolverle todo el dolor que le había provocado.

Rascó y rasgó acumulando residuos de la piel del otro en su interior, comenzó a quitarle los ojos como había hecho su destino con sus manos, clavando sus uñas en aquellos agujeros, tomando uno entre sus manos y colocándoselo en la boca para masticarlo furiosamente y tragarlo, sintiendo lo amargo que sabía y pensando que aquel sabor representaba el sabor amargo que aquella persona había causado en su vida.

Cuando lo hizo rió estrepitosamente. Se había vuelto total y completamente loco, pero aquellas imágenes y aquel dolor lo habían convertido en un completo demente.

Tomó el diamante que se encontraba a un lado de su mano.

El cristal rodo entre sus dedos. Aquel pequeño pedazo de diamante, puntiagudo en los bordes, roto y sucio, pero tan preciado para él, rodaba y rodaba sobre aquellos largos dedos, sin parar.
Lo miraba fijamente, lo miraba pasear por su piel, lo miraba ensuciar sus manos. Lo miraba… lastimar su piel y teñir la misma de un color rojizo.

Sabiendo que nadie ni nada podría calmar esa sed de venganza en su interior. Que nada podría cambiar esos ojos oscuros que ahora eran rojizos y se veían horribles y sedientos.

Una mueca. Una sonrisa.
Otra sonrisa. Otra mueca.
El dolor plasmado en su cara casi de la misma forma en que expresaba placer.


Se acercó al cuerpo frío de su destino y lo besó en sus labios, secos, blancos, ya casi desgastados. Dulce.. se sentía dulce. Aquel sabor amargo de lo antes digerido se sentía dulce al chocar contra ese manjar que había probado aquella misma tarde en el bosque.

Rió. Rió como un loco, mordió aquellos labios, los hizo sangrar.

Siguió presionando aquel cristal contra sus dedos.

Un secreto guardado en aquel cristal. Un secreto que también se hallaba guardado en su pecho. Secreto que aferraba con sus manos.

Pero que había logrado al fin dejar escapar.

El cristal se destruyó entre sus dedos.

Apoyó la mano contra el espejo y luego la quitó.
Una huella de sangre, proveniente de sus manos, sobre el espejo se dejaba leer: “Inoo Kei”.

En aquel momento su cuerpo se desintegró, su cuerpo en cenizas amargas se convirtió.

Aquellas se mojaron con lágrimas de un destino que lo había hecho añicos.






EPILOGO

15 años después la luz proveniente de una ventana iluminaba la casa, que poco tiempo atrás había sido víctima de 3 asesinatos de los cuales aún el día de hoy no se ha hallado al culpable.
Aquella casa era una de las más antiguas que aún seguía en pie ya que nadie se había atrevido a entrar allí en todo ese tiempo.
Un objeto diminuto y transparente brilla en el piso de madera gastada gracias a aquella luz.
Un chico de 21 años lo toma entre sus manos, lo observa y gracias a los lazos de donde colgaba se lo coloca en el pecho.

En ese diamante se podía observar las siglas: “A.D.”

8 de mayo de 2012

¡No entra! [InooTaro / Drabble]

: Sin dormir
: Nada...
: A punto de irme ;_;




Nombre: ¡No entra!
Autora: Uebo Hime
Pareja: InooTaro
Formato: Drabble (206 palabras) 

Dedicado a Deni de nuevo ♥ :D Te amo te amo ♥



¡NO ENTRA!




Lo miró a los ojos y suspiró. ¡Tan inseguro! ¡Tan vulnerable! El menor era absolutamente vulnerable. Frágil. Notando esa mueca de inconformidad, volteó la mirada hacia otro lado y largó un bufido.
El menor golpeó el suelo con el pie repetidas veces… inconforme, también, con su inseguridad.
Sin embargo algo le decía que debía arriesgarse a aceptar la propuesta.

— De acuerdo, lo haré —le dijo— Pero me llego a lastimar y te mato.

El mayor sonrió y lo abrazó delicadamente.


— Ah~ es grande —murmuró el más chico.
— Viene así de fábrica —ríe suavemente.
— ¡Ah~! ¡Duele! —gimoteó Ryutaro.
— ¿Qué te duele? —le preguntó el mayor.
— ¡La cintura! —le contestó— Luego caminaré rengo por semanas.
— No exageres —le dijo Inoo—. Se te pasará…
— Más arriba —murmuró el menor— ¡Ah~! ¡Más adentro Kei! —dijo luego y el mayor empujó con más fuerza en aquel agujero.
— No entra~ —gimoteó el mayor desilusionado.
— Empuja más entonces —lo animó.
— ¡Eso intento! —dijo exasperado— ¡No entra!
— ¡En lugar de quejarte empuja más adentro! —le dijo enojado.
— ¡Ah~ no llego! —gimoteó— Creo que esto... ¡mierda! —pegó un grito y el menor le siguió.
¡Maldito colchón! —se quejó Ryutaro— ¿No podías encontrar un lugar más alto y más pequeño donde querer guardarlo?



7 de mayo de 2012

Blood Diamond Capitulo 02 [InooDai / Trishot]

: Ah~ POR FIN
: Girl is mine ~ Kis-my-ft2
: Frío~




Nombre: Blood Diamond
Autora: Uebo Hime
Pareja: InooDai
Formato: Introducción + Trishot 


Dedicado a Deni ♥ Gracias por ayudarme~ Te amo ♥

BLOOD DIAMOND
CAPITULO 02 


El cabello del más chico se mecía con el viento. No supo cuanto tiempo pasó de aquel día pero se hallaba sentado en las piernas de su compañero de trabajo, besándolo como si no hubiese un mañana.
Sus piernas al costado de las del mayor, sintiendo como sus miembros se erguían al friccionarse. El calor de aquel beso, la piel de sus pechos rozándose.

Si lo pensaba claramente habían pasado a penas semanas de su primer encuentro, sin embargo para Daiki aquel encuentro había sido hacía una eternidad, cuando su madre había colgado aquel diamante con las siglas de su amante en el cuello.
Sin embargo, ahora que rozaban sus labios y que se tocaban su pecho y cintura, podía sentir realmente que él era su destino. Sentía una conexión furiosa en sus corazones, casi galopante.

Estaban prácticamente haciendo el amor en aquel bosque desierto a las 3 de la madrugada, con el sonido de los grillos, sentados en un tronco de árbol que estaba caído.

— Romantiquísimo —pensó irónico.

Sin embargo para él era el mejor momento que tenía hacía mucho con alguien, Inoo… esa sonrisa, esos cabellos, esos ojos y su voz. Todo en él lo llenaban de regocijo.
Jadeó en medio del beso, algo asustado cuando el mayor metió las manos por dentro de su pantalón en la parte trasera y se dispuso a jugar con su entrada, metiendo un dedo por allí.

— ¡Ah! —saltó al sentirlo ingresar, de todas formas un gemido salió después de aquello sin poder siquiera evitarlo. Con nadie había pasado de simples caricias, pero con él, un casi completo desconocido…

No lo entendía, pero si Kei lo tomaba con sus manos y le decía “mátate”, lo haría sin dudas. Su voz lo seducía, lo invitaba, lo volvía… loco. Casi literalmente.

Luego de acabar recostado y algo agitado contra las hojas marchitas del otoño y su cabeza sobre aquella madera se quedó dormido, con el cuerpo de su amante sobre él.



Horas después, los latidos apresurados de su corazón lo despertaron, se aferró a aquel diamante en su pecho aún con los ojos cerrados y luego poco a poco los fue abriendo, encontrándose con la fría noche, y la luna iluminando su cuerpo desnudo y lleno del perfume de Kei.

Estaba solo. No había rastro de su amante allí.
Sólo estaba su ropa doblada al costado de su cabeza sobre ese tronco de árbol y una nota:

“Debo cumplir con tu destino”

Gimoteó cuando intentó moverse. Su cintura dolía.
Su esfínter ardía. Sin embargo, una sonrisa apareció en sus labios.


Comenzó a vestirse despacio, su cintura no le permitía moverse demasiado. Ardía… y mucho. Suspiró mirando la luna, y luego un palpitar extraño sintió en su corazón. El diamante brillaba fuera de su ropa, colgando de su pecho y cada palpitación la sentía más y más profunda a la vez que el diamante brillaba con más intensidad.

Lo apretó entre sus manos, cerró los ojos y comenzó a correr. Imágenes que no creía reales aparecían en su mente. Palabras, como muerte, y dolor se comenzaban a marcar en su pecho a medida que avanzaba por aquel camino de tierra, que soltaba un poco de polvo cada vez que sus pies apresurados avanzaban por el camino.
Al llegar a la puerta se detuvo unos instantes, colocando una mano sobre su muslo derecho, para recuperar el aire. Con su otra mano no dejaba de hacer girar el colgante en su pecho desesperado casi por el hecho de que el destino lo había guiado hasta su hogar a sabiendas de que algo estaba pasando allí.

Se acercó a la puerta abriéndola sin hacer ruido, lentamente, y apoyándose en ella de modo que solo se viesen sus ojos y cabello.

Lo que vio, hizo que su corazón casi se saliese de lugar y que sus manos taparan su boca queriendo reprimir un grito y un gemido de dolor que casi no puede evitar.

Un cuerpo estaba tendido en el piso, junto a un charco de sangre a su alrededor que iba tomando un camino lento hacía el otro lado de la sala, volvió la mirada al cuerpo, notando aquella estaca clavada en su pecho y un órgano a su lado, que si bien sabía era un corazón que aun daba pequeños movimientos. Subió más la mirada a los labios de ese cuerpo que irónicamente mostraban una sonrisa.

Pero la sonrisa no fue lo más escalofriante que pudo haber visto, sino aquel par de agujeros en donde debían estar los ojos, oscuros y sangrientos. Su propio corazón latiendo a un ritmo que no se comparaba al que había tenido al correr, porque cuando identificó aquel cuerpo, el grito ahogado en su garganta y sus propias lágrimas no parecían querer ser silenciosas.

Buscó con la mirada los ojos de su madre notando que estaban al lado de otro cuerpo, el cual no podía ver por completo debido a alguien más en aquel lugar, pero estaba seguro que era el de su padre.
No podía ver bien estando ahí, pero temía el adentrarse porque la amenaza que allí se encontraba no era tan sólo eso, era algo más que se negaba a sí mismo a aceptar.

“Vamos, es tu último desafío. Es lo último que necesitas para ganarte la eternidad”

— No puedo —escuchó al aire y no quiso responder, ya que al parecer no lo había visto—. No quiero lastimarlo, a Daiki… a mí Daiki…—esa voz. Le hacía trizas el corazón mientras lo veía quitarle los ojos a su padre sin dudar. Sus manos no temblaban, era como si hubiese estado haciendo aquello toda su vida, como si aquello sólo fuese un juego—… mi Daiki… —repitió.

Ahogó el llanto mientras lo escuchaba hablar.

“Ya lo has hecho querido, lo has enviado al infierno junto conmigo —el asesino escuchaba a aquel ser superior— Y si no lo haces… recuerda… ‘dolor con dolor se paga’”

— Pero le amo —le escuchó decir. No entendía con quién hablaba si allí no había nadie más.

“Créeme que él ya no lo hace… ‘Más sabe el diablo por viejo que por diablo’ ”

— No me diga eso señor diablo —dijo con la voz tiritando, fue lo primero en lo que notó que dudaba— No le mataré…

El cuerpo se le heló. ¿Hablaba de él acaso?… ¿Con el diablo?

“Lo que no mata envenena. Y lo que envenena… al fin y al cabo puede matarte a ti”

La puerta chirrió. El asesino giró su cuerpo para encontrarse con los ojos de quien no podía matar. De quien no quería lastimar, pero por luchar contra el diablo y ganarse la vida eterna, había hecho.
Su mirada lo penetraba, sus ojos oscuros invadidos del color rojizo del infierno, lo hacía pedazos.

Su destino.
Inoo Kei; de quien estaba enamorado.
Inoo Kei, el que había matado a sus padres.
Inoo Kei, quien lo había destruido.

Su destino, le había jugado una mala pasada.

Una muy mala.

15 de abril de 2012

I tear my heart open just to feel [YabuHika / Drabble]

: Pensé que ya lo había subido D:
: Nada ._.
: assdsd (?)






Nombre: I tear my heart open just to feel 
Autora: Uebo Hime
Pareja: YabuHika
Formato: Drabble (582 palabras)


Dedicado a AiAi ♥ Porque sé que le gusta este pairing, y a modo de disculpa (?) aunque se supone que todo está disculpado (I think)... Te amito♥♥




I TEAR MY HEART OPEN JUST TO FEEL






No sabía que pasaba por su mente, no sabía nada. Sus ojos se movían rápidamente de un lado a otro. Giraban en muchos sentidos, no podían dejar de moverse. Agitaba sus manos, pero estaba atado, imposible de soltarse, debido a la camisa de fuerza que portaba.

Gritó, pero nadie pareció escucharlo. Agitó su cabeza, quería alejar esos pensamientos, quería sacarlos fuera. Lo perturbaban, no lo dejaban vivir. Así fue como llegó aquí, gracias al deseo de querer morir sin su amado, lo atormentaba el no tenerlo.
Pero sabía que él no iba a volver y eso era lo que más dolía. Eso era lo que hacía que aquellos deseos sean cada vez más fuertes.

Él no concebía una vida sin él. Era imposible vivir pensando en lo que podría haber pasado, si le hubiera dicho “Te amo”. Si se hubiera dado cuenta de que de verdad quería amarlo. Si no hubiese tenido miedo.

Miedo es una palabra que siempre lo asustó valga la redundancia. Pero sí, lo tuvo… Y sin darse cuenta luego lo tuvo más cuando lo vio morir en aquella cama de hospital. ¿Por qué no le había dicho? ¿Por qué justo él tenía que estar enfermo? ¿Por qué el cáncer lo destruyó sin que él se diera cuenta? Su amor se había ido, su vida, su todo.


Y ahora estaba solo, encerrado como un loco. Es que lo estaba, desde que sintió su ausencia todo fue una locura.


Dejó de comer, dejó de salir, no atendió los llamados de su familia, no le abrió la puerta de su departamento a su madre.


Se acercó a la pared de la habitación y golpeó su cabeza contra ésta incontables veces. La golpeaba fuertemente pero nada pasaba, estás eran acolchadas y no le hacían daño.



Gimió de dolor, pero no por el golpe, sino por la frustración.
Quería estar con él, quería que donde fuera que él estuviera pudiera besarlo.
Quería demostrarle que lo amaba, que lo que él quería era su amor y no solo sexo.

Necesitaba sentir su cuerpo otra vez, rozarlo con sus dedos, hacerlo gemir.


Necesitaba decirle “te amo”.

Lloró y lo hizo como nunca antes, hasta que sus ojos se secaron y dejó de respirar.
Respirar no era necesario si él no estaba a su lado.


Murió de tristeza.


Sus manos se encontraron en algún lejano lugar. Los colores eran claros, se sentía tan bien estar ahí. Junto a él. Lo abrazó y comenzó a llorar bajito.

Le besó las mejillas y luego dio un pequeño beso en sus labios.

— Siento no haberte dicho “Te amo” —dijo el recién llegado. El menor agitó la cabeza negando con una sonrisa.
— Ya estás aquí, has venido por mí —le dijo tranquilo, apacible.
— ¿No crees que ha sido un poco tarde? —le murmuró entre sollozos.
— No lo creo, ahora sí podemos decir que nos amaremos por toda la eternidad —le acarició los cabellos—. Ahora ni la muerte podrá separarnos.
— Te amo Hikka —le dijo dejando más lágrimas caer. Su amado las secó.
— Yo también Kota —le dijo con una sonrisa y rió suavemente abrazándolo.


¿Dejar de respirar por amor es una locura? ¿Dejarse morir por amor es una locura? No si la persona vale la pena. No si sabes que nada sería lo mismo sin aquella persona. Y principalmente no es una locura, si estás destinado a estar por siempre entre las 4 paredes de un hospital completamente loco de amor.





1 de abril de 2012

Kill. Smile. [YabuHika / Drabble]

: No sé por qué me inspiró una pareja que no me agrada en plan romántico... xD
: Mukouki ~ Yamashita Tomohisa ♥
: Frío, calor, frío, calor ewe






Nombre: Kill. Smile.
Autora: Uebo Hime
Pareja: YabuHika
Formato: Drabble (537 palabras)


Ya que le gusta tanto, dedicado a mi CarolCaracol (?)♥ Te amito cosa ♥ En fin... lo piden lo tienen (?)


KILL. SMILE.







Me desperté sonriente, deseando verlo con todas mis fuerzas. Sonreí viendo ese elemento plateado en mis manos, brillante, reluciente. Tomé un elemento del mismo color mirando aquella inscripción que rezaba “until the end” y lo coloqué en mi dedo anular, para luego contemplarlo en todas las direcciones posibles. Coloqué el otro elemento en el bolsillo de mi chaqueta y relamí mis labios, sintiendo aquella sed que es imposible de saciar con agua.


Y los cuestionamientos llegaban a mi mente.

¿Lo haría?

¿Estaba seguro de querer hacerlo?

¿De verdad prefería caer tan bajo?

¿De verdad lo amaba?

Si lo amaba, ¿porque quería acabar con todo?


Apreté mis puños fuertemente. Tenía que hacerlo, debía hacerlo.

Estaba cansado, cansado de ser el que siempre soportaba el dolor, ser el otro, el que siempre tenía que ceder, el que tenía que soportar cada beso suyo con aquella mujer. Y yo lo amaba. Realmente lo hacía.


Pero ya no más. No iba a dejar que jugara conmigo. No iba a dejar que me hiciera gemir y las dos horas hiciera lo mismo con ella, no podía soportarlo.

Caminé las 30 cuadras que me alejaban de él a paso lento, demasiado lento.

Mis manos temblaban, esperaba que en ese momento no lo hicieran, ¿o si? No estaba seguro, pero... debía,… o eso creía.


Mientras caminaba aquellas cuadras empezó a llover fuertemente, mucho, a tal punto de estar empapado habiendo solo caminado la mitad de las cuadras.

Llegue y entré por la ventana, me conocía la casa de memoria. Sobre todo su habitación, la mesada de la cocina, el sillón y la ducha. Y sí, me refiero a lo que están pensando.


La casa tenía las luces apagadas, eran las 3 AM. Subí sigiloso las escaleras, apenas si se escuchaba mi respiración. Recorrí el largo pasillo hasta la puerta de su habitación, la cual estaba entre abierta. Estaba solo.

Me acosté a su lado, y me acerqué a su oído.


— Yabu —susurré mordiendo luego su oído.
— ¿Hikaru? —preguntó removiéndose entre las sábanas.
— Te extrañaba —lo miré un tanto cínico.
— ¿Uhm? ¿Si? —dijo restándole importancia a mi cariño como siempre.

Pero esta vez sería tan diferente.

— Siempre tan cariñoso —dije despectivamente.
— No empieces con los reclamos —dijo ofuscado.
— Bla bla bla —esa vez estaba enojado, demasiado enojado— Ya me cansé de ser la otra —escupí en su cara— Ya basta, no soporto más amarte y que me rechaces todo el tiempo —golpeé el respaldo de la cama— Intenté olvidarte y no pude, ya no más Kota —susurré— Ya no más —las lagrimas comenzaron a salir y ya era hora.


Tomé el cuchillo plateado y filoso de mi chaqueta y lo clave directo a su corazón, dio un respiro fuerte y un grito agudo, para luego dejar las respiraciones como parte del pasado.


— Te amo, y lo siento pero no podía soportarlo más —susurré para luego besar sus fríos labios.


Quité mi anillo y lo coloqué sobre su fría mano, cerrando su puño.


El tiempo ha pasado, 20 años de condena. ¿Y saben qué? No me interesa. De todas formas lo perdí. De todas formas jamás sería mío.

Y se siente dulce, realmente dulce.
Porque como él decía…


“La venganza es dulce”.







21 de marzo de 2012

Pictures [YumaShori / Drabble]

: sadsadda
: Nada D:
: asdsadas FAIL (?)





Nombre: Pictures
Autora: Uebo Hime
Pareja: YumaShori
Formato: Drabble (393 palabras)

Este fail (?) va dedicado a Carol~ Espero que este fail no sea tan fail (?) y que seas feliz con él (?).
Te quiero♥


PICTURES






Admiración era una palabra que no lograba llenar aquel sentimiento. Su corazón le decía que había algo más que hacía que se agitara, que se pusiese rojo y que las manos le temblaran aún si sólo pasaba por su lado. Había algo más, algo que lo hacía suspirar, lo hacía sonreír, morderse el labio. Algo le decía que estaba enamorado de su senpai.
Quizá todo había empezado como una simple admiración. Sin dudas en un principio quería ser como él, pero luego se sintió inhibido por el sentimiento. ¡Jamás podría ser tan sensacional como Yuma~senpai! Nunca. Y fue por eso que la admiración comenzó a pasar a ser ilusión y luego amor.
En su habitación tenía una carpeta llenas de fotos de él. Eran su preciado secreto, ni siquiera su madre sabía que esta carpeta existía. ¡Sería exagerado que un niño de 15 años tuviese una carpeta llenas de fotos de un senpai! ¡Nadie debía saberlo! No, no.

Suspiró cerrando aquella carpeta antes del show de Sexy Zone. Era su primer vivo como grupo oficial y los nervios lo carcomían. Había ido al baño solo para ver sus fotos y abrazar esa carpeta de plástico como pidiéndole aliento a su senpai y que nadie lo viese hacerlo.
Alguien entró y el aferró la carpeta contra su cuerpo.

— Yu-yu-yuma~senpai —murmuró atolondradamente el menor.
—- Shori~kun —le sonrió—, quería desearte… desearles suerte —le dijo con una sonrisa enorme.
— Ah~ Arigatou senpai —le dijo con una leve sonrisa y poniéndose rojo de repente.
                        
El mayor se acercó y dejó un pequeño beso en sus labios.
— Ganbatte Shori~kun —le susurró contra ellos y se separó.

Las manos le fallaron y la carpeta cayó al suelo, dejando caer todas las fotos que el menor tenía de su senpai.

— ¡AH! —se puso aún más rojo haciéndolo reír al mayor.
— ¡Tengo un stalker! —rió el mayor recogiendo las fotos y guardándolas— Quiero una copia de esta luego, he salido bien, ne? —le mostró una foto y la guardó— Suerte Shori~kun —lo guió hasta la salida al escenario y lo empujó hacia dentro del mismo manteniendo la carpeta con sus fotos en las manos— ¡Ganbatte kudasai! —le gritó y le sonrió enormente.

El menor asintió y dio todo de sí allí. Quería acabar pronto para ir a abrazar a senpai y poder poner una foto de ambos en ese álbum.

5 de marzo de 2012

Blood Diamond Capítulo 1 [InooDai / Trishot]

: Es cortísimo D:
: Zutto ~ Kamenashi Kazuya ♥
: En el comedor :3




Nombre: Blood Diamond
Autora: Uebo Hime
Pareja: InooDai
Formato: Introducción + Trishot

 Bien, me llevó mucho pero mucho tiempo. El trabajo me saca las ganas de escribir, me agota demasiado, pero bueno lo he intentado. Sé que es corto... gomen. Pero hice lo que pude D:



BLOOD DIAMOND 
CAPITULO 01


Aquella piedra preciosa había sido su gran tesoro durante sus 20 años de vida. Aquel cristal tenía marcado su destino en el interior.
Las siglas I. K., perfectamente legibles, estaban marcadas en rojo en el interior de aquel brilloso amuleto.

Su madre se lo había colgado en su cuello al nacer. Aquella piedra parecía inmensa comparada con el cuerpo de aquel bebé. Sin embargo la criatura no parecía quejarse de llevar en su pequeño cuello semejante peso.
Años pasaron y siguió manteniéndolo colgado allí, preguntándose para qué demonios allí su madre se lo había puesto, preguntándose por qué demonios no se lo dejaba quitar, y preguntándose qué demonios significaban aquellas siglas.

Ese amuleto resguardado cerca de su corazón significaba muchas cosas, lo sabía perfectamente, pero por más que lo intentara no podía ver con claridad su significado.

Según su abuelo, aquellas siglas eran su destino. Podría ser un destino bueno o un destino malo, pero si estaba allí era porque algo que lo cambiaría iba a suceder.
Su abuela afirmaba todo aquello que su abuelo decía, sin embargo aclaraba que aquellas siglas correspondían al nombre de la persona que más amaría o que más odiaría en su vida. Todo dependía de cómo él mismo quisiera mover las fichas de su propio destino.

Destino había sido completamente incierto hasta el día en que cumplió 20 años.

Aquel día despertó con un ardor en el pecho. No supo por qué, pero sintió que aquello significaba algo. Tomó el diamante entre sus dedos y sintió su pecho arder un poco más.
Ahí fue que se dio cuenta que algo pasaría y que sin duda tenía que ver con su destino. Transpiró su nuca… eso lo ponía demasiado nervioso. Realmente le intrigaba, pero al mismo tiempo lo asustaba. Sin dudas tenía mucho miedo de lo que pudiese pasar.
Quería saber quién sería su destino. Quien sería aquel que podría amar u odiar, que podía hacerlo feliz o bien podía lastimarlo y romper su futuro por completo.

Se levantó, tomó su ropa, se dirigió al baño y se dispuso a higienizarse y cambiarse.
Cuando terminó, sonrió mirándose al espejo, aunque sabía que algo sucedería y el miedo lo carcomiese, debía sonreír para enfrentar aquel suceso que lo estaba esperando.

A las dos horas se encontraba caminando por la calle dispuesto a ir a ese trabajo de medio tiempo que había encontrado. El hecho de que fuese su cumpleaños no significaba que faltaría al trabajo. Era demasiado responsable como para preferir la diversión y el relax antes que las obligaciones aunque fuese un estúpido pensamiento para alguien de su edad.

Pero así era él, bastante sumiso, perfeccionista, responsable, tranquilo, enamoradizo y soñador. Soñaba todas las noches con encontrar a una persona que lo hiciese feliz. Muchos chicos le habían gustado, el hecho de que le atrajeran los hombres no era una novedad ni siquiera para su familia, pero la verdad era que no había estado nunca con ninguno.

Simplemente esperaba a su príncipe azul, y por eso le daba miedo aquel diamante que colgaba de su pecho. Porque… ¿sería su príncipe aquél destino? ¿O sólo sería la persona que le cagaría la existencia?

Tembló inconscientemente al llegar al trabajo. Todos rodeaban en un círculo a un chico que tenía leves ondas en el cabello, y que sonreía tan hermosamente que el corazón se le detuvo.
La sensación de ardor en su pecho se volvió más profunda, y a esto se le sumaron los desmesurados latidos que golpeaban su pecho.

Aquel ardor volvió a golpearlo con fuerza cuando este giró sus ojos hacia él. Sus compañeros de trabajo se volvieron también hacia él y uno lo tomó del hombro para acercarlo al chico de cabellera ondeada.
Tragó inconscientemente haciendo notar su nuez de Adán con más claridad, y vio como esta persona se relamía los labios con sutileza.
Eso, hizo que su corazón casi estallara y se revolviese acalorado, casi como si hubiese corrido una maratón.

— Nee~ Dai~chan —lo miró su compañero—, él es Inoo Kei —le dijo—. Será nuestro compañero… seguramente atraerá muchas chicas a la cafetería —rió suavemente y él sólo pudo asentir con una sonrisa hasta que cayó en cuenta en un muy importante detalle.

“Inoo Kei”
“Inoo Kei”
“Inoo Kei”

Apretó aquel diamante con fuerza entre sus dedos de nuevo ante la mirada de su nuevo compañero quien solo sonreía.

“I.K.”
“I.K.”
“I.K.”

Repitió en su mente.
No había dudas: Él era su destino.

3 de febrero de 2012

Blood Diamond - Introducción [InooDai / Trishot]

: A punto de irme a la cama.
: Sadistic Love ~  KAT-TUN ♥
: En el comedor a oscuras (?





Nombre: Blood Diamond
Autora: Uebo Hime
Pareja: InooDai
Formato: Introducción + Trishot (al menos eso tengo pensado)


Bueno, por fin subo algo. Aunque no se emocionen mucho es apenas un apequeña introducción que no tiene más de 130 caracteres.
He consultado si subirla (porque eran muy pocos caracteres), y al principio ambas coincidieron en que debía escribir más. Sin embargo cuando se los hice leer, cambiaron de opinión.
Así que por eso lo estoy subiendo.
Agradecimientos entonces a ellas dos: Satommy & Senko; por su predisposición para ayudarme ♥



BLOOD DIAMOND
INTRODUCCIÓN





El cristal rodo entre sus dedos. Aquel pequeño pedazo de diamante, puntiagudo en los bordes, roto y sucio, pero tan preciado para él, rodaba y rodaba sobre aquellos largos dedos, sin parar.
Lo miraba fijamente, lo miraba pasear por su piel, lo miraba ensuciar sus manos. Lo miraba… lastimar su piel y teñir la misma de un color rojizo.

Una mueca. Una sonrisa.
Otra sonrisa. Otra mueca.
El dolor plasmado en su cara casi de la misma forma en que expresaba placer.

Un secreto guardado en aquel cristal. Un secreto que también se hallaba guardado en su pecho. Secreto que aferraba con sus manos.

Apoyó la mano contra el espejo y luego la quitó.
Una huella de sangre, proveniente de sus manos, sobre el espejo se dejaba leer: “Inoo Kei”.

 
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